Destacó que el producto vendido en el mercado local es de precio más elevado por el alto costo de la corrupción y por la falta de sinceramiento de los precios del hidrocarburo, a pesar de encontrarse a la baja las principales variables que inciden en su costo como ser el dólar y la cotización internacional del producto.
El ingeniero Rubén Sanabria dijo que mientras en el departamento de Alto Paraná el diésel se comercializa entre G. 5.840 a G. 5.950 por litro, en Brasil se vende a solo G. 4.040 por litro y de óptima calidad, no como el combustible que reciben los productores, denunció.
Por otro lado, comentó que el gasoíl es, igualmente, más barato en la vecina Argentina, a pesar de un reciente reajuste en la tarifa del combustible subvencionado, pero aún así todavía sigue siendo más barato en alrededor de G. 1.000 por litro.
Enfatizó que preocupa al sector agrícola las muchas irregularidades denunciadas en Petropar, porque el ente maneja un combustible vital para la economía y su manejo debería ser serio. “Todo esto nos preocupa porque cuando el manejo no es eficiente, evidentemente, repercutirá en las finanzas de la petrolera estatal y como, consecuentemente, incidirá en sus costos y lo trasladarán al público”, insistió.
“Si en Petropar están premiando a los consecuentes, derrochando cifras millonarias y permitiendo hasta rapiñas de sus equipos, quiere decir que el combustible podría ser mucho más barato que el precio actual, si se optimiza la administración”, cuestionó el agricultor.
En capital del país y áreas vecinas, el gasoíl se comercializa a G. 5.690 por litro, y la última suba se dio el 19 de enero de 2012, ocasión en que subió a G. 5.830, pero llegó al público a G. 5.860 por litro, por una diferencia en los márgenes de las intermediarias que el gobierno de entonces no había considerado. Luego, el diésel bajó en G. 170 por litro, el 5 de junio de 2012, todavía durante el gobierno de Fernando Lugo y hasta ahora se mantiene en el mismo precio de G. 5.690 por litro, a pesar de que el dólar haya registrado una estrepitosa caída.
Pero no solo Petropar no reduce sus precios del gasoíl, que provee al 70% del mercado, sino, también, las distribuidoras privadas que importan directamente naftas. La queja reiterada de la gente refiere que cuando se dispara el dólar remarcan inmediatamente al público, pero cuando se da a la inversa no sucede lo mismo.