“Mastercard se apresuró a registrar como marca el eslogan ajeno, mi representado no lo registró como suya ante las dependencias administrativas, ya que tal registro era absolutamente innecesario, dada la difusión de la obra como de su creación”, dice el escrito presentado por el abogado César Coll.
Agrega que con la numerosa prueba arrimada a la demanda, resulta hasta ilógico pensar que la frase publicitaria, hoy registrada como marcas eslogan, haya sido creada o sea fruto de la imaginación del equipo publicitario de la firma Mastercard. “Los hechos expuestos no obedecen a una simple casualidad, sino a la mala fe de la hoy demandada, quien en ese entonces ya se encontraba instalada en nuestro país, y cuya operadora era precisamente la firma Bancard que es mencionada en la frase publicitaria de mi mandante”, dice otra parte del escrito.
Con relación al caso del publicista Edgardo Apesteguía, quien asegura ser el creador del eslogan, el abogado de Scappini explica que Apesteguía era un empleado de la agencia de su cliente y tiene documentos que respaldan la relación de dependencia que existía como por ejemplo su aporte al Instituto de Previsión Social (IPS).
Al respecto, Apesteguía sostiene que recién en 1998 trabajó durante un mes en forma directa con Scappini y el aporte de IPS es solo por ese periodo. “Pasa que Bancard me pide que yo haga la campaña, entonces lo que yo hice fue llamarlo a Scappini como era dueño de una agencia grande en ese entonces, para que me venda los espacios que él tiene pautado en los diferentes medios de comunicación. Por eso, por el aviso aparece el sello de su agencia, pero él solo vendió los espacios”, explica.
El pasado 11 de setiembre, la demanda de Scappini tuvo un revés favorable en la justicia, ya que el juez Hugo Garcete no dio lugar a las excepciones de falta de acción manifiesta y prescripción opuestas planteadas por el abogado Rodrigo Aguirre en representación de Mastercard.
