Humillante para la educación

Un mayúsculo bochorno constituyó el lanzamiento por el Ministerio de Educación de materiales educativos plagados de errores. El presidente Mario Abdo Benítez fue invitado a la presentación de algunos de ellos, acto que compartió con el exministro del ramo de la dictadura de Stroessner, Carlos Ortiz Ramírez, autor del célebre apotegma “La calle es de la policía”, un liberticida a ultranza, ya que con esa frase estaba negando la libre manifestación ciudadana. Conocido como “Ñandejára Taxi”, el exministro era el hazmerreír de sus compatriotas. El titular actual de la cartera, Eduardo Petta, no le va en zaga en el arte de hacer el ridículo. El viceministro Robert Cano atribuyó el fiasco a errores “de tipeo”. En realidad, los errores tuvieron que ver con que en ese Ministerio abundan los ineptos enchufados en el Presupuesto por sus respectivos padrinos políticos. El presidente Abdo Benítez debe remover del cargo al ministro Petta como a otros altos funcionarios de esa cartera de Estado.

En nuestro editorial del 20 de octubre de 2019, calificamos al ministro de Educación y Ciencias, Eduardo Petta, de “inepto y disparatero”. Es que, hasta el 31 de agosto de ese año, solo había ejecutado el 54,1% de su Presupuesto neto de 7,184 billones de guaraníes, mientras que en su cuenta de Twitter, aparte de preguntar a sus seguidores si confiaban en la prensa escrita, se había ufanado, con base en datos extraoficiales de un sondeo experimental, de que el Ministerio que degrada con su conducción sería la tercera institución más confiable para los ciudadanos.

A esos epítetos cabe agregar ahora los de cínico y ególatra, en el marco del escándalo causado por los múltiples errores ortográficos, sintácticos y de puntuación, entre otros, contenidos en los cuadernillos y guías de docentes destinados a las clases de matemática de la enseñanza primaria. El indignante cinismo se refleja en la solución que se le ocurrió al ministro: “Vamos a hacerle encontrar el error al alumno, como una tarea”, en tanto que la grotesca egolatría se nota en estas líneas del prólogo de una reedición del libro escolar “Semillita”, por él firmado: “El material así concebido es aprobado hace 50 años por resolución ministerial N° 35 del 6 de febrero de 1970, curiosamente el día exacto de la historia en que nace el actual ministro de Educación Eduardo Petta San Martín” (las negritas son nuestras). Para minimizar este mayúsculo bochorno, la comunidad educativa hará bien en ignorar que el prologuista haya nacido cierto “día (...) de la historia” y tantas otras barbaridades en que involucró al Ministerio responsable de la formación de niños y jóvenes.

En el acto de presentación de materiales didácticos, el infatuado personaje rindió homenaje a sus antecesores, incluyendo al estronista Carlos Ortiz Ramírez, autor del célebre apotegma “La calle es de la policía”, un liberticida a ultranza, ya que con esa frase estaba negando la libre manifestación ciudadana. Es más, invitó al repudiable personaje a participar en el programa “Transformación Educativa” 2030, ya que “ustedes, ministros de educación, son eternos para la educación paraguaya”. Tan eternos, cabe agregar, como el autoritarismo y la ignorancia de los que hizo gala el conocido como “Ñandejára Taxi”, hazmerreír de sus compatriotas. Eduardo Petta no le va en zaga en el arte de hacer el ridículo, incluso a nivel internacional.

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En efecto, la impresión de los 526.600 cuadernillos y de las 40.650 guías docentes fue financiada por la Unión Europea (UE), a un costo de 2.135 millones de guaraníes. En un comunicado emitido ayer, la UE aclara que la última donación de esa organización al Programa de Apoyo a la Política Educativa se realizó en noviembre de 2019, por un monto de casi 14 millones de euros que fueron transferidos al Ministerio de Hacienda (Presupuesto General de la Nación - PGN). Al respecto expresa que “El Ministerio de Educación y Ciencias es responsable del uso de los fondos, así como de la supervisión y el control de calidad correspondiente”. Asimismo, lamenta que “parte de sus fondos, transferidos al PGN, puedan haber sido utilizados para la impresión de libros pedagógicos que no cumplen con los estándares de calidad necesarios”. Solo falta que el responsable final del costosísimo engendro se excuse ante el representante de la UE con que solo hubo errores “de tipeo”, al decir del viceministro Robert Cano. En realidad, los errores tuvieron que ver con que en ese Ministerio abundan los ineptos enchufados en el Presupuesto por sus respectivos padrinos políticos y también, en última instancia, con que son el fruto de una calamidad educativa de largas décadas. En este esperpento no solo hubo la chapucería habitual –“Ya da ya”– y la falta de control, sino también la pura y dura inutilidad, fundada en el desconocimiento de las reglas gramaticales básicas, como las referidas al género y al número. En otras palabras, los “Ñandejára taxis” siguen en el MEC.

Siempre en tren de minimizar el fiasco, el viceministro Cano se permitió informar que, pese a los sistemáticos errores detectados, el programa para mejorar la enseñanza de matemática fue todo un éxito en el departamento de Cordillera. Es decir, no importa que los textos del Ministerio castiguen el idioma español si la cuestión es que los alumnos sumen, resten, multipliquen y dividan con mayor destreza. Total, las letras no son números. Es significativo que al lamentar la destitución de Teresa Oviedo y de Guido Barrios, directores generales de Desarrollo Educativo y de Educación Escolar Básica, respectivamente, el viceministro haya incurrido en la frivolidad de preguntar si cierto afamado futbolista sería excluido de la selección de su país ¡por “equivocarse al tirar un penal”! Ya sabemos al menos que, para este funcionario, la educación es comparable con un partido de fútbol. Sin duda alguna, debe aplicársele también la medida que afectó a los dos directores generales mencionados. La Educación está en manos de esta clase de servidores públicos.

Por cierto, hace poco más de un año, tras advertirse los gruesos errores contenidos en los textos, la Cámara Baja, a iniciativa del diputado Sebastián Villarejo (PPQ), pidió explicaciones a Eduardo Petta acerca del proceso de elaboración de los materiales didácticos. En su respuesta, el Ministerio señaló que la revisión de los textos educativos demandaría entre cinco y diez años, de modo que habrá que esperar bastante para que sean depurados de sus desastres idiomáticos.

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En el acto de presentación antes mencionado, junto con el exministro estronista Ortiz Ramírez, estuvo el presidente Mario Abdo Benítez, avalando así con su presencia este bochorno nacional. En vez de respaldar al ministro Petta, debe removerlo de inmediato, junto con otros altos funcionarios de ese Ministerio, que transmiten la sensación de que no tienen idea de la importancia de ese sector para el desarrollo del Paraguay.

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