FUERTE OLIMPO, Alto Paraguay (Carlos Almirón, corresponsal). Don Pedro Almada Velázquez vivía en un precario rancho hecho de karanda’y en pleno monte chaqueño, a un costado del camino que conduce a comunidades de esta capital departamental, a unos 100 kilómetros del centro urbano y a 45 kilómetros de Toro Pampa, la población más cercana. Su asesinato causó una verdadera consternación en la población de Alto Paraguay.
Decía ser excombatiente del Chaco, vivía en compañía de sus perros y un caballo, alejado de la ciudad. Se caracterizó por pasarle la mano a los automovilistas que circulaban por la zona.
Cuando algún vehículo quedaba empantanado, el solidario don Pedro acudía de manera inmediata a su auxilio, montado en su caballo. Llevaba un lazo para procurar sacar del apuro al conductor que necesitaba ayuda.
Siempre se caracterizó por ese tipo de acción solidaria y, en medio de su pobreza, más de una vez ofreció un plato de comida a las personas que pasaban circunstancialmente por esa árida zona chaqueña.
Sobrevivía de la caridad de los viajeros que pasaban por la ruta. Los choferes de ómnibus, camionetas y numerosos transportistas de ganado que recorren la región le surtían de alimentos, y también de bebidas espirituosas.
El lugar es conocido como Moro Cue, atendiendo que la zona antiguamente era habitada por indígenas moros. El sector se caracteriza por contar con camino de difícil tránsito, principalmente en temporada de lluvias.
Como el precario rancho de karanda’y habitado por el anciano se encuentra en los alrededores, con el tiempo las personas que lo conocían le pusieron como sobrenombre “Moro vai”. Él aceptaba su apodo con orgullo, tanto que adoptó para identificarse cuando algún desconocido le preguntaba su nombre.
El reporte de la Policía Nacional sobre el trágico final del noble “Moro vai” señala que el cuerpo del hombre fue encontrado tendido en el suelo con signos de haber recibido golpes, por lo que fueron alertados los uniformados del Puesto Policial Nº 3, quienes en compañía del fiscal y del médico forense de la zona llegaron al lugar del suceso.
Tras la inspección de rigor, agrega el informe policial, el profesional de blanco pudo constatar que el cuerpo presentaba numerosas heridas cortantes en todo el cuerpo, realizadas presumiblemente con arma blanca.
Militares del Comando de Ingeniería se encargaron de transportar el cuerpo hasta el Cuartel de la Victoria, ubicado en el barrio Reducto de la ciudad de San Lorenzo, departamento Central. Allí, donde se encuentran los restos de cientos de héroes de la Guerra del Chaco (1932-1935), será sepultado este martes.
Los pobladores de Alto Paraguay piden una profunda investigación para esclarecer el cobarde hecho. Piden que todo el peso de la ley caiga sobre los asesinos de “Moro vai”.
Su origen
En el año 2009, ABC publicó una nota sobre la peculiar vida del personaje, quien entonces decía tener 95 años de edad.
Don Pedro aseguraba haber combatido en la batalla de Alihuatá en la Guerra del Chaco, librada a orillas del lago del mismo nombre, en tierras bolivianas, cuando él tenía 19 años. Durante la lucha fue herido de bala en la parte posterior de su rodilla izquierda, había relatado. Muchos, sin embargo, dudaban de esa versión.
Los estancieros y peones de la zona decían que “Moro vai” vivía en el lugar desde hacía muchos años, pero nadie podía asegurar su procedencia o si tenía familia.
“Moro vai” afirmaba que nació en Caazapá y que luego de la Guerra del Chaco conoció a la que fue su esposa en Puerto Lagerenza y se asentó en el Chaco. También había indicado que tenía cuatro hijos, de los que dos viven en Asunción y dos en Caazapá.
El anciano relató que en una ocasión sus hijos lo llevaron justamente a Caazapá para cuidarlo, pero que apenas pudo aguantar nueve meses. Cuando estaba a punto de morir, fue llevado de nuevo a su rancho: “Este es mi lugar”, afirmó hace casi 11 años.
