Don Aureliano Caballero cumplió 100 años, feliz y con el deber cumplido

Este artículo tiene 5 años de antigüedad
Don Aureliano Caballero Palacios durante la fiesta por sus 100 años, ambientada  con un decorado inspirado en su querido club Olimpia.
Don Aureliano Caballero Palacios durante la fiesta por sus 100 años, ambientada con un decorado inspirado en su querido club Olimpia.Archivo, ABC Color

Don Aureliano Caballero Palacios, quien vive en la compañía Cerro Guy del municipio de Ypacaraí, cumplió ayer 100 años de edad, feliz con el deber cumplido por haber criado bien a sus once hijos. No tiene vicios, mantiene su carácter alegre y es fanático olimpista. Le gustaba leer la Biblia en idioma guaraní.

SAN LORENZO (Antonia Delvalle C., corresponsal). Desde el año pasado los familiares de don Aureliano Caballero Palacios ya estaban planeando hacerle una gran fiesta, mejor que la anterior en la que hubo actuación de conjuntos musicales que tocan guarania y polca, el tipo de ritmo que más le gusta al agasajado.

La cuarentena inteligente por la pandemia del covid-19 no permite aún realizar grandes acontecimientos con aglomeración de personas, por lo tanto la gran celebración se pospuso para sus 101 años. Recibió tan sólo la visita de algunos de sus hijos “porque ya demasiado les extrañaba”.

Don Aureliano nació el 16 de junio del año 1920 en el distrito de Ybytymí del departamento de Paraguarí. No participó de la Guerra del Chaco (1932-1935) porque tenía sólo 12 años de edad, comentaron sus familiares. En la actualidad vive en la compañía Cerro Guy del distrito de Ypacaraí con su hijo Carlos Caballero.

Estuvo casado con Sebastiana Bobadilla, quien murió hace 21 años. Tuvieron once hijos, de los cuales uno falleció; se llamaba Pastor.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Sus otros hijos son Celestino, Virgilio, Eufemio, Migdonio Manuel, Leonida, Mariana, Carlos, Aureliano y Eustaciano. Tiene 64 nietos, 16 bisnietos y tres tataranietos.

Don Aureliano cree que la fuente de su salud es que no ingiere bebidas alcohólicas ni fuma. Tampoco tiene otros vicios, ni siquiera mate y tereré porque cuando trabajaba en una fábrica de jabón y aceite no podía tomar estas bebidas tradicionales.

Recuerda que su alimentación siempre fue la carne de animales silvestres, como carincho, cocodrilo y además de pescado. Su postre favorito es el budín de pan.

El juego del “Truco” es su pasamiento favorito y le gustaba leer la Biblia en guaraní, que lo hacía hasta hace poco de manera periódica en el Santuario de la Virgen de Schoenstatt, en Tupãrenda, de la ciudad donde vive. Su vista sigue funcionando bastante bien, aunque usa anteojos; camina sin ayuda, tiene mucha fortaleza y tiene muy buen carácter, comentó su nuera Carolina González Quintana.