Doña Tibú cumple hoy 107 años de vida con lucidez y muy buen humor

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Tiburcia Ozuna Vda. de Vera cumple hoy 107 años de vida y lo celebrará en el barrio Colón de San Bernardino. A su edad, posee una lucidez y un buen humor envidiables. Nos contó que la base principal de su alimentación fue siempre la leche.

SAN BERNARDINO, Cordillera (Desiré Cabrera, de nuestra redacción regional). Con una salud a toda prueba y un vigor que le permitió incluso elaborar chipas en Semana Santa, Tiburcia Ozuna Vda. de Vera cariñosamente conocida como Doña Tibú celebra hoy 107 años de vida.

La encontramos haciendo lo que más le que gusta, que es desgranar legumbres como maíz, poroto, pero sobre todo tártago. Que luego uno de sus hijos los comercializa para que ella gaste el dinero en comprar leche que dice siempre fue la base de su alimentación y carne que es su comida favorita.

A su edad, solo se queja de un dolor de cintura que, según ella, se debe a tantas horas de estar sentada. Tiene una memoria envidiable y un humor que pocos privilegiados mantienen en esta época tan estresante, sin embargo, más de un siglo de vida no pasan en vano y van dejando huellas. La abuelita perdió la capacidad visual en el año 1987, pero eso no la amilanó en su buen humor y siguió siendo tan hacendosa como siempre. A pesar de su ceguera, camina sola por la casa y se asea sin ayuda.

Su hijo Marciano, menciona que su madre es una mujer muy trabajadora. “Nunca debe faltarle el tártago; solo duerme unas pocas horas por la noche, después ya se levanta, se sienta y comienza de vuelta a trabajar”, explicó.

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Gran árbol familiar

Ña Tibú relató que se unió a Marciano Vera cuando tenía 22 años de edad. Se conocieron en un baile en la ciudad de Altos cuando él tenía 26 años y ella 20. Del matrimonio nacieron nueve hijos: José del Carmen, Manuel, Emilio, Alfonso, Vitalino del Pilar, Ramona, Daniela (todos ya fallecidos). También, Marciano (73) y Anuncia (77) que hoy tendrán la dicha de festejar los 107 años de su madre.

Tiene 30 nietos, 67 bisnietos y 20 tataranietos según la suma que ella misma hizo. Uno de ellos, Marciano (45), tuvo la dicha de ser criado como un hijo. Ellos la rodean constantemente para escuchar sus relatos y disfrutar de su buen humor.

La simpática abuelita relató que sus padres, Amalia Felicita Figueredo y Pedro Ignacio Ozuna, tenían su vivienda en San Vicente, Atyrá, la entregaron siendo muy pequeña a su bisabuela Josefa Ignacia Thompson, a quien llamaba mamá. Creció con su “mamá” y su tía María Gertrudis Figueredo a quien llamaba “mamita”, recordó. Dijo que, según le contaron, su bisabuela falleció a los 120 años. Sus padres fallecieron a una edad relativamente temprana, igual que sus doce hermanos. Comentó que es la número 13 de 16 hermanos, de los cuales 4 fallecieron al nacer.

Su alimentación

Recordó que su “mamá y su mamita”, al lado de quienes creció en la compañía Tucangua, de Altos, la mimaban mucho, que su alimentación era a base de leche, huevo casero con kuratû y mandioca, bife de carne fresca, carne de gallina, cerdo y de vaca. “Diariamente bebía tres litros de leche; la primera ración de un litro de leche recién ordeñada la bebía en el desayuno”, contó.

Comentó que consumía, además, muchas legumbres y que la grasa que usaban sus madres adoptivas era la de cerdo. Nunca durmió muchas horas. Recordó que desde joven se acuesta a dormir luego de las 22:00 y se despierta a las 03:00.

Funcionarios de la Municipalidad de San Bernardino la visitaron ayer y le llevaron una serenata y regalos.