En contacto con radio ABC Cardinal, Berikani cuestionó las publicaciones sobre las acusaciones argumentando que “no se recurre a la fuente, que son los oblatos”. “Nosotros hemos procedido normalmente, tenemos toda la documentación”. Insistió en que se siguió un “protocolo” para estos casos, aunque las propias víctimas señalaron que las autoridades eclesiásticas restaron importancia a los hechos.
Sin embargo, cuando se reavivó el escándalo por las graves denuncias contra los religiosos, la congregación se llamó a silencio. Días después, designó como vocero al padre Zenón Berikani, quien habló del caso.
Respecto a la versión de que, en lugar de investigar los sucesos, el sacerdote Francisco Carrillo, provincial de la Congregación de los Oblatos de María Inmaculada, intentó un “arreglo amistoso” con una de las víctimas para evitar que todo salga a la luz, el padre Zenón aseveró que “son falsas esas acusaciones”. “Yo no creo que el provincial haya querido arreglar; si no, por qué permitió que las denuncias se transmitieran a la Fiscalía”, refirió.
En este último punto, al parecer el religiosos olvidó que la presentación de la denuncia es una exigencia del “protocolo” al que hizo referencia.
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Al ser insistido acerca de la actitud de Francisco Carrillo, señaló: “No sé, no soy Francisco para contestar. Él puede contestar si quería un arreglo con ellos (los familiares de las víctimas)”.
Al ser abordado respecto a si finalmente no cree en el relato de las víctimas, se limitó a señalar que prefiere esperar el curso de las investigaciones.