Aireado por el acuerdo con la UE, el Mercosur apunta a la renovación

El Mercosur llega la próxima semana a su cumbre semestral con un histórico acuerdo con la Unión Europea bajo la manga y con el que busca modernizarse, mientras aguarda la adhesión plena de Bolivia –pendiente por falta de ratificación del Parlamento de Brasil– y la resolución de la crisis social y política de Venezuela, generada por la dictadura chavista.

Mario Abdo Benítez, presidente de Paraguay; de Argentina, Mauricio Macri; de Uruguay, Tabaré Vázquez; el exgobernante de Brasil, Michel Temer; y de Bolivia, Evo Morales,   en diciembre de 2018.
Mario Abdo Benítez, presidente de Paraguay; de Argentina, Mauricio Macri; de Uruguay, Tabaré Vázquez; el exgobernante de Brasil, Michel Temer; y de Bolivia, Evo Morales, en diciembre de 2018.gentileza

BUENOS AIRES (EFE). Argentina, que este semestre presidió el bloque, presentará en esta cumbre del Mercosur el logro sobresaliente de su Presidencia: el acuerdo de asociación estratégica sellado con la Unión Europea (UE) el pasado 28 de junio en Bruselas.

El pacto, que creará una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, fue negociado durante 19 años, un proceso complejo, que ha requerido cerca de una treintena de rondas de intercambio y que se estancó más de una vez por los vaivenes políticos y económicos a ambos lados del Atlántico en estas dos décadas.

El acuerdo entrará en vigencia cuando sea ratificado por los parlamentos de los miembros de ambos bloques, pero su firma representa para el Mercosur, más allá de su potencial impacto económico, sacarse de encima el lastre de no haber podido firmar en los últimos años ningún acuerdo comercial de peso.

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Modernización. El pacto con la UE viene además a dar aire fresco al bloque fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y que desde hace tiempo no esconde su sensación de insatisfacción por los frutos magros del proceso integrador, un comercio intrarregional alicaído y constantes reclamos de algunos socios sobre la necesidad de flexibilizar las normas del bloque hasta el punto de permitir a los miembros negociar acuerdos comerciales en forma bilateral, por afuera del Mercosur.

En este contexto, Argentina ha impulsado este semestre una agenda orientada a “modernizar” el bloque, incluyendo una propuesta de reforma institucional para hacer más eficiente su funcionamiento.

Agendas domésticas. La marcha del Mercosur siempre ha estado condicionada por las agendas domésticas de sus socios.

Esta vez, dos de sus miembros, Argentina y Uruguay, están zambullidos en la campaña para elecciones presidenciales –ambas serán en octubre–, con el añadido de que Mauricio Macri está volcado a buscar su reelección al frente de la Casa Rosada en un contexto de recesión económica en su país.

En Brasil, en tanto, Jair Bolsonaro deberá asumir el miércoles próximo su primera Presidencia al frente del Mercosur con un escenario interno complicado tras el cambio de signo político en Brasil, concretado en enero pasado, con críticas a sus políticas y una economía de magro crecimiento.

Adhesión plena de Bolivia. Aún está pendiente. El Protocolo fue firmado en julio de 2015, pero aún no ha entrado en vigencia porque el Parlamento de Brasil todavía no ratificó el acuerdo. El protocolo da un plazo de cuatro años, desde su entrada en vigor, para que Bolivia incorpore toda la normativa y el arancel externo común del bloque.

Venezuela, siempre en agenda. La crisis social, económica y política que desde 2013 vive Venezuela ha dominado los debates políticos en el seno del Mercosur, principalmente desde 2016.

Finalmente, en agosto de 2017 el Mercosur suspendió a Venezuela por considerar que en ese país hubo una “ruptura del orden democrático” por parte del gobierno de de Nicolás Maduro.

Con todo, la posición de los miembros del bloque no es del todo unívoca respecto a la situación venezolana y cómo ayudar para lograr un llamado a elecciones libres en el país caribeño.

Uruguay conforma junto a México, Bolivia y la Comunidad del Caribe (Caricom) el Mecanismo de Montevideo, una iniciativa para impulsar el diálogo político en Venezuela, y no ha reconocido al titular de la Asamblea Nacional (Parlamento venezolano), Juan Guaidó, como presidente encargado del país caribeño, función que desempeña desde enero pasado.

En cambio, Argentina, Brasil y Paraguay reconocen a Guaidó como presidente encargado e integran el Grupo de Lima, con posiciones más duras respecto al régimen de Maduro.

Millones de consumidores

La Unión Europea y el Mercosur, bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, cerraron el pasado 28 de junio en Bruselas un acuerdo de asociación que se había empezado a negociar en 2000 y que supone el mayor pacto comercial jamás alcanzado por ambas partes con la creación de un mercado de 780 millones de consumidores.

Queda aún un largo camino jurídico y legislativo antes de que pueda entrar en vigor, pero desde ambos bloques estiman que en dos años los parlamentos de países integrantes de la UE y del Sur darán su aprobación al pacto.

Revisión de aranceles

El bloque está en pleno proceso de revisión de su arancel externo común (AEC), la tasa vigente desde hace un cuarto de siglo que deben pagar los bienes para ingresar al mercado común suramericano. Una bajada generalizada del AEC, particularmente de los bienes de capital y los bienes intermedios que se importan para procesos manufactureros, daría una mayor competitividad al Mercosur al bajar los costes para ciertas cadenas de producción con capacidad exportadora.

El arancel máximo del bloque es del 35%, pero el promedio aplicado es del 11,5%, aunque para algunos bienes intermedios la alícuota llega al 20%.

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