BRASILIA (EFE, AFP). Bolsonaro aseguró que “la mayoría del pueblo brasileño es honesto, trabajador, y no va a dar espacio para contemporizar con presidiarios”.
Hasta ahora, el presidente brasileño solo había hecho algún comentario indirecto sobre la excarcelación del exmandatario, ocurrida este viernes, tras 580 días en prisión, tras ser beneficiado por una decisión judicial que afecta a 5000 presidiarios, que pueden plantear su excarcelación.
El tribunal supremo dictaminó que mientras queden recursos por presentar, una persona, aunque esté condenada en segunda instancia (Lula está condenado en tercera instancia), no debe comenzar a cumplir su pena aun.
Lula está condenado en tercera instancia, de las cuatro que existen en el Brasil, a 8 años y 10 meses en una causa por corrupción.
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Además está condenado a 12 años y 11 meses, en primera instancia, en otra causa. Y enfrenta investigaciones y procesos judiciales en más de media docena de otros casos de corrupción.
Bajo su presidencia fue montado en el Brasil el mayor esquema de corrupción conocido en su historia, y uno de los más grandes en el mundo.
“Momentáneamente libre”
El presidente brasileño escribió en su cuenta de Twitter: “Iniciamos hace pocos meses una nueva fase de la recuperación de Brasil y ese no es un proceso rápido, aunque avanzamos con hechos. No le dé munición al canalla, que está momentáneamente libre, pero cargado de culpa”.
Lula dejó la prisión el viernes, y ayer se dirigió a la sede de un sindicato en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, vecina a Sao Paulo y en la que inició su vida política, donde se dirigió a sus partidarios
Más temprano, intervino a través de un vídeo en la segunda reunión del Grupo de Puebla, que se lleva a cabo este fin de semana en Buenos Aires y agrupa a políticos filocomunistas.
Atrincherado en São Paulo
Lula da Silva llegó ayer al sindicato en que se atrincheró en abril de 2018, cuando se ordenó su prisión.
Lula fue recibido por cientos de personas, sus partidarios más radicales, que se aglomeraron en la sede del sindicato metalúrgico de Sao Bernardo do Campo, ciudad vecina a São Paulo.
En ese mismo edificio sindical Lula permaneció dos días, rodeado por una multitud, antes de entregarse, cuando en abril de 2018 la Justicia ordenó la prisión en su contra.
Lula se dirigió a las personas que le saludaron a su llegada a la sede del sindicato, pero antes tuvo una reunión con dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT).
El exmandatario, que se dice inocente y tiene otros juicios por presunta corrupción pendientes en los tribunales, dijo este viernes al abandonar la prisión en que estuvo desde el 7 de abril de 2018 que volverá de lleno a la actividad política.
En su discurso volvió a repetir que las sentencias judiciales por casos de corrupción son una “persecución política” en su contra.
