Ataques a barrios chiíes en Bagdad

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BAGDAD (Reuters, AFP, ANSA). Ocho coches bomba estallaron ayer por la mañana en vecindarios musulmanes chiíes de Bagdad, en atentados que causaron la muerte de al menos 28 iraquíes y destruyeron tiendas, restaurantes y abarrotadas calles comerciales.

Una de las explosiones destrozó las fachadas de las tiendas en el barrio de Qaiayara, mientras que otra dejó los restos de un coche y su retorcido motor repartidos por una calle comercial en el ajetreado barrio de Karrada, lleno de tiendas y restaurantes.

“Estaba comprando una máquina de aire acondicionado y de pronto hubo una explosión. Me tiré al suelo. Minutos después vi mucha gente alrededor, algunos muertos, otros heridos”, dijo el vendedor del barrio de Habibiya Jumaa Karim, con la chaqueta manchada de sangre.

Las explosiones de ayer se produjeron después del asesinato el sábado de un destacado funcionario de inteligencia de Irak, en medio de la última oleada de atentados de este año que pone en evidencia la determinación de los insurgentes por avivar las luchas sectarias.

Suníes se sienten marginado

La violencia en Irak se está agudizando junto con el aumento de las tensiones políticas que encara el primer ministro Nuri al-Maliki, quien dirige un Gobierno liderado por chiíes que además está integrado por suníes y kurdos.

Miles de manifestantes musulmanes suníes han protestado a diario desde fines de diciembre en provincias occidentales en contra de lo que consideran como una marginalización de su secta minoritaria, y han exigido la renuncia de Maliki.

Muchos suníes se sienten apartados y señalados injustamente por las fuerzas de seguridad desde la caída de Saddam Hussein y el ascenso de la mayoría chií al poder a través de las urnas.

El frágil gobierno de Maliki se ha visto paralizado ante las luchas políticas internas desde que las tropas estadounidenses, que invadieron el país petrolero en el 2003 para derrocar a Saddam, se marcharon hace más de un año.

Maliki ha ofrecido concesiones a los manifestantes suníes, pero el primer ministro chií ha emitido advertencias en contra de permitir que los insurgentes e islamistas de línea dura tomen ventaja de las protestas.

En las últimas semanas se ha recrudecido la violencia en Irak, en particular contra la comunidad chiita, en plena crisis política y manifestaciones contra el primer ministro Nuri al Maliki.

Violencia en aumento

La violencia ha aumentado en Irak en el último año tras la retirada de las tropas estadounidenses en diciembre de 2011, con numerosos atentados, muchos de ellos contra las fuerzas de seguridad y los chiíes.

La violencia aún está lejos del gran derramamiento de sangre de 2006-2007, cuando murieron decenas de miles de personas, aunque los insurgentes han realizado al menos un ataque importante al mes desde que se fueron las tropas estadounidenses.

Más de 10 insurgentes suicidas han atacado a las fuerzas de seguridad, a objetivos chiíes y a un legislador suní desde inicios de enero.

Con estas nuevas víctimas son ya más de 150 los muertos en atentados en Irak desde principios de febrero, según un recuento basado en balances de fuentes médicas y de seguridad en el país.

El sábado, un responsable de los servicios de seguridad perdió la vida junto con sus dos guardaespaldas, cerca de la ciudad de Mosul (norte), así como un juez y teniente del ejército.

Tanto estos ataques como los de ayer no han sido reivindicados, pero los insurgentes sunitas, en particular los de Al Qaeda en Irak, suelen atentar contra funcionarios y fuerzas de seguridad.