El proyecto, que podría comenzar a funcionar en setiembre si logra el aval del gobierno nacional, pretende instalar centros de atención especializados en tres zonas de Bogotá donde se concentran los adictos, especialmente al bazuko (similar a la pasta base de cocaína), conocidos popularmente como “ollas”.
La alcaldía basa su propuesta en experiencias de ciudades de Canadá, Portugal, Holanda y Suiza, entre otras, y para ello ha destinado un presupuesto inicial de 1.200 millones de pesos (unos 671.328 dólares).
Para Augusto Pérez, especialista en adicciones y director de la corporación Nuevos Rumbos, de atención a los drogadictos, se trata de “un gran reto, porque rehabilitar a miles de consumidores de bazuko es una tarea muy compleja”.
“Si los centros acogieran realmente a consumidores de bazuko sería algo muy novedoso en Colombia y en el mundo, pues hasta ahora los países europeos solo atienden a heroinómanos”, dijo Pérez a la AFP.
Una ley sancionada en julio pasado en este país establece que la adicción a las drogas debe ser considerada como un problema de salud pública, y los consumidores tratados como pacientes y no como delincuentes.
Además, desde 1994 en Colombia está despenalizada la tenencia de una dosis personal de drogas, establecida en un gramo de cocaína o 20 gramos de marihuana.
