Centros de consumo controlado de drogas

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BOGOTÁ (AFP). El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, anunció la apertura de centros de expendio controlado de drogas para adictos con la idea de contener los delitos asociados, lo que abrió una agria polémica sobre el creciente consumo interno de estupefacientes, un tema poco tocado en Colombia.

El proyecto, que podría comenzar a funcionar en setiembre si logra el aval del gobierno nacional, pretende instalar centros de atención especializados en tres zonas de Bogotá donde se concentran los adictos, especialmente al bazuko (similar a la pasta base de cocaína), conocidos popularmente como “ollas”.

La alcaldía basa su propuesta en experiencias de ciudades de Canadá, Portugal, Holanda y Suiza, entre otras, y para ello ha destinado un presupuesto inicial de 1.200 millones de pesos (unos 671.328 dólares).

Para Augusto Pérez, especialista en adicciones y director de la corporación Nuevos Rumbos, de atención a los drogadictos, se trata de “un gran reto, porque rehabilitar a miles de consumidores de bazuko es una tarea muy compleja”.

“Si los centros acogieran realmente a consumidores de bazuko sería algo muy novedoso en Colombia y en el mundo, pues hasta ahora los países europeos solo atienden a heroinómanos”, dijo Pérez a la AFP.

Una ley sancionada en julio pasado en este país establece que la adicción a las drogas debe ser considerada como un problema de salud pública, y los consumidores tratados como pacientes y no como delincuentes.

Además, desde 1994 en Colombia está despenalizada la tenencia de una dosis personal de drogas, establecida en un gramo de cocaína o 20 gramos de marihuana.