La recepción se celebró en el Gran Palacio del Pueblo (al oeste de la Plaza de Tiananmen), y en ella estuvieron presentes todos los máximos líderes del régimen, incluyendo el presidente Hu Jintao y el vicepresidente Xi Jinping, principal candidato a máximo líder de China a partir del XVIII Congreso de noviembre.
Sobre esa cita, cuya fecha se anunció esta semana, Wen subrayó que es un encuentro crucial “para construir sobre los logros pasados y abrir nuevas perspectivas de desarrollo futuro”.
Wen recordó los inicios del régimen comunista, fundado por Mao Zedong el 1 de octubre de 1949 desde lo alto de la Puerta de Tiananmen, señalando que “la nación china puso fin a un siglo de humillación y sufrimiento”.
“Desde entonces, especialmente a raíz de la política de reforma y apertura (lanzada por su sucesor Deng Xiaoping a finales de los 70), la vida de la población ha mejorado ostensiblemente, la fuerza del país y su influencia internacional han crecido significativamente. Todo chino tiene razones para estar orgulloso”, aseguró Wen.
Normalmente, la recepción oficial por el aniversario del régimen se celebra el último día de setiembre, en la víspera del 1 de octubre, pero esta vez se ha adelantado porque en 2012 el 30 de setiembre ha coincidido con otra celebración, en este caso tradicional.
Se trata del Festival de Medio Otoño, una fiesta que depende del calendario lunar chino, por lo que cada año puede caer en una fecha diferente, aunque siempre en setiembre u octubre.
La celebración se da en el marco de crisis interna dentro del comunismo chino. Los líderes llevaron a cabo el sábado una muestra de unidad tras sus acusaciones condenatorias contra el deshonrado político Bo Xilai, expulsado del Partido Comunista. Bo, alguna vez un carismático político con una ascendente carrera en China, seguramente será juzgado y enviado a la cárcel después de que el gobernante Partido Comunista anunció su expulsión el viernes y publicó una lista de acusaciones en su contra, tales como encubrimiento de asesinato y recibir sobornos.
También continúan las denuncias de organizaciones internacionales de derechos humanos contra la dictadura, por persecución a opositores, religiosos y artistas que critican la política dictatorial de Pakín.
