Los conceptos sobre la gran reconciliación nacional promovida por Mandela fueron pronunciados ayer por el presidente sudafricano, Jacob Zuma, con una voz conmovida durante la misa celebrada en la iglesia bautista de Bryanston, Johannesburgo, en homenaje al hombre que construyó la Sudáfrica democrática y multirracial.
Zuma habló en medio del silencio con una voz llena de emoción y más de una vez fue interrumpido por un fuerte “oh yeah” de los asistentes. La iglesia de Bryanston ha sido uno de los templos elegidos para rezar por la memoria del “Gran Madiba”.
Los homenajes se extenderán hasta mañana con una ceremonia en el estadio de la final del Campeonato Mundial de Fútbol de 2010, y finalizarán con los funerales solemnes en su villa natal de Qunu, en la provincia de East Cape.
Millones de personas participaron ayer de la oración dominical por Mandela, compartida en iglesias bautistas y metodistas, sinagogas y mezquitas.
En la iglesia de Bryanston, junto al presidente Zuma, había representantes de la familia de Mandela, encabezados por su nieto Mandla, desde hace algunos años nuevo líder del clan.
A Mandla todo el mundo lo llama Mata (es decir, el grande, el más grande), y es el mayor de los nietos y además era uno de los favoritos del “Tata”, el gran viejo Nelson Rolihlahla Mandela.
Junto a él estaba Winnie, la segunda esposa de Nelson, pero no Machel, la tercera y última esposa.
Mandla y Winnie son dos personajes polémicos de la política sudafricana.
Por la libertad
En la iglesia semicircular construida en ladrillo en 1996, cientos de personas presentes escucharon religiosamente a Zuma. “Él luchó por la libertad. Luchó a favor de los oprimidos, quería que todos sean libres, liberó al pueblo de su país. No ha luchado solo contra la dominación blanca, sino también contra la dominación de los negros”, fueron los conceptos del presidente Zuma.
