Según la experta, el fenómeno se debe a diferentes factores: imperfecciones durante la construcción, si bien resulta excesiva la inclinación de 40 centímetros, o “a problemas en los cimientos detectados hacia el siglo V, como ocurrió a otros monumentos”, explicó.
Para Rea, la teoría lanzada por la prensa local, de que la causa de la inclinación han sido las vibraciones provocadas por los automóviles, autobuses y metro que diariamente pasan por uno de sus costados, “no es creíble”, dijo.
“Se inclinó justamente del lado que no está expuesto a la circulación”, subrayó.
Costoso mantenimiento
El mantenimiento del Coliseo, con capacidad para 75.000 espectadores, que se usó durante casi 500 años, y en el que se realizaban peleas de gladiadores, espectáculos, caza de animales, ejecuciones, recreaciones de famosas batallas, y obras de teatro basadas en la mitología clásica, es difícil y costoso, ya que se encuentra a cielo descubierto en pleno corazón histórico.
La fachada está ennegrecida por el paso de 2.000 automóviles cada hora, según las denuncias de los ecologistas, y en enero de este año fragmentos del imponente monumento han caído, generando controversia en toda la península.
El monumento más célebre de la capital será sometido también a una imponente restauración, financiada por el empresario italiano Diego Della Valle, propietario de la marca de zapatos de lujo Tod’s, la cual deberá durar unos tres años.
Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1980 por la Unesco, el “Anfiteatro Flavio” es un enorme edificio ovalado de 189 metros de largo por 156 de ancho, y de 57 metros de altura, con un perímetro de la elíptica de 524 metros, y ha servido de modelo para los recintos deportivos modernos.
