El meterorito que el viernes desperdigó sus fragmentos hasta en seis ciudades de Rusia estalló a unos 20 kilómetros de altura sobre la Tierra, dijeron los especialistas de la agencia norteamericana.
La mayor parte de los daños causados fueron consecuencia de la onda explosiva que destrozó miles de ventanas y no de los pedazos de meteorito que impactaron en la región rusa de Cheylabinsk, a unos 1.500 kilómetros al este de Moscú, precisaron, a su vez, autoridades rusas.
La NASA indicó que, con base en sus estudios, el cuerpo celeste de unos 17 metros de largo, entró en la atmósfera terrestre a una velocidad de 18 kilómetros por segundo, lo que supone casi 65.000 kilómetros por hora.
“Eso es 30 veces más rápido que un avión Concorde”, comparó Chodas.
“Cuando una bola de fuego es de ese tamaño, numerosos meteoritos pueden alcanzar la superficie y es probable que en este caso lo hayan hecho varios de gran tamaño”, dijo el experto.
Datos infrasónicos indican que la caída del bólido, desde su entrada a la atmósfera hasta la desintegración, duró 32,5 segundos.
Su trayectoria fue muy diferente a la del asteroide 2012 DA14, que algunas horas después pasó cerca de la Tierra, por lo que los científicos descartan la relación entre ambos episodios.
