“El teléfono no será por siempre la espina dorsal, pero estoy seguro de que seguirá siendo el centro de la vida digital al menos durante cinco años”, explica.
Y así seguirá siendo, ha mantenido, por su utilidad, su idónea interfaz de usuario y su relación entre coste y efectividad.
En plena emergencia de los complementos tecnológicos inteligentes, Suzuki está convencido de que la combinación de la computación en la nube con los sensores que recopilan datos –ya presentes en pulseras o relojes– resulte en nuevas experiencias “muy interesantes” y también “divertidas” para el usuario.
El directivo prevé que la interacción con la tecnología llegará a ser directa, a través de los ojos –aunque el concepto de las gafas conectadas no le convence– y sin necesidad de un dispositivo intermediario.
“Creo que en la tecnología no existen límites”, sostiene.
Ahora bien, matiza que esta idea –remanente heredado de la ciencia ficción– se hará realidad solo en el largo plazo.
Sony Mobile está desafiando a la industria reduciendo el ciclo de renovación de sus productos estrella a seis meses.
“Queremos incluir nuevas experiencias que amplíen las oportunidades de negocio, no solo relativas a teléfonos”, anuncia el directivo, también relacionadas con aplicaciones, relojes y otros accesorios inteligentes.