“Vamos a puntualizar en los organismos que ya estamos trabajando en la superintendencia con respecto a los funcionarios y auxiliares de justicia. Vamos a poner una mirada muy especial hacia las circunscripciones judiciales y hacia los fueros particularmente sensibles a la ciudadanía. Si bien todos los fueros son importantes, porque administramos conflictos entre los ciudadanos, somos muy conscientes de que hay fueros históricamente dejados de lado como justicia de paz, como la justicia de la Niñez, y muchas veces la justicia penal”, había afirmado Martínez Simón.
Fue en su primer discurso como presidente de la Corte Suprema de Justicia, el jueves pasado. Sin embargo, durante la sesión ordinaria realizada el día anterior, Martínez Simón acompañó con su voto la designación de un funcionario del Registro Único del Automotor, Augusto Saúl Paredes Rodríguez, de 36 años, sin ninguna experiencia en la magistratura, como miembro del Tribunal de Apelación de la Niñez y la Adolescencia de Itapúa.
La terna para el referido cargo estaba conformada con la camarista María Gloria Venialgo Reverchon, cuyo puntaje fue de 469,06; con la jueza de la Niñez Evelyn Marlene Peralta 551,55 y Paredes Rodríguez, con 388,2.
Fuentes judiciales indicaron que Venialgo tenía problemas por llegada tardía, pero la “gota que colmó el vaso” fue su negativa de firmar la nota en apoyo a la ministra Gladys Bareiro, ante los cuestionamientos por pretender poner su foto en las sedes judiciales del país.
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Según los datos, Peralta tiene buena trayectoria, pero también un carácter difícil.
En todo caso, sin desmeritar al funcionario administrativo que evidentemente puede aspirar a un cargo superior, la Corte tenía la posibilidad de devolver la terna y nombrar a Paredes en un cargo inferior, para que pueda hacer carrera.
Abogó por cuestionada defensora
El año pasado, el ministro Alberto Martínez Simón propuso la designación de una defensora de la Niñez y la Adolescencia como miembro del Tribunal de Apelación en el mismo fuero.
En su exposición, resaltó los múltiples estudios de la candidata, sin considerar que el desempeño de la misma en el cargo dejaba mucho que desear. Resta saber si lo hizo por amistad o por desinformación.
Eso porque el nombre de la citada profesional es una constante en dilatadas causas tramitadas en el fuero de la Niñez y la Adolescencia, entre ellos un proceso de adopción que duró más de once años y el caso de cinco hermanitos que estuvieron internados durante más de 10 años en un hogar.
