PEDRO JUAN CABALLERO (Gilberto Ruiz Díaz, corresponsal). Según los datos recibidos, la defensa legal de Kelvis Fernando Rodrigues, requerido en Brasil por contrabando de cigarrillos a gran escala, en varias ocasiones solicitó la prisión domiciliaria del reo alegando que padecía de una enfermedad pulmonar y que temía al covid-19.
Los pedidos fueron rechazados en primera instancia y ratificados por la Cámara de Apelaciones, pero los magistrados exhortaron mediante resolución al director de la Penitenciaría Regional de Pedro Juan Caballero a disponer los medios necesarios para que reciba asistencia médica.
Rodrigues fue internado en el hospital Viva Vida bajo la custodia de los guardiacárceles Amado Martínez López y Edgar Wilfrido Jara, de los guardias privados del hospital Miguel Ángel Benítez y Julián Guerrero Benegas y el suboficial de Policía Daniel Díaz.
Llamativamente, el sábado uno de los guardias salió a comprar para su merienda una torta y un jugo, que presumiblemente contenía alguna substancia somnífera e invitó a sus demás compañeros. Estos se “desvanecieron” minutos después de ingerirlo y el criminal aprovechó ese momento para escapar por la puerta principal del hospital vestido con atuendos de médico y cubrir el rostro con una mascarilla.
La fiscala Katia Uemura imputó ayer por liberación de presos, frustración de la persecución y ejecución penal y asociación criminal a los cinco responsables de la custodia de Rodrigues.
