Joyero ve injusta la prisión de Moria y reconoce que fue mal asesorada

El joyero Juan Armando Benítez Gil, en declaraciones exclusivas a ABC Color, manifestó que ve injusta la prisión de Moria Casán, procesada por apropiación de unas joyas que le prestó para un show en el año 2012. Cree que la artista argentina fue mal asesorada por los abogados que la trajeron a Paraguay. También dijo estar harto de esta situación y, aunque aclaró que la famosa actriz no es su amiga, pidió que le dejen en libertad pronto.

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El joyero paraguayo de origen argentino finalmente rompió el silencio y, en una entrevista telefónica desde el país vecino, donde se encuentra para pasar las fiestas con sus padres, recalcó que él ya llegó a un arreglo con Moria hace tres años y que este escándalo cambió su vida. El mismo Armando Benítez, antes de iniciar las preguntas, se anticipó y explicó la situación.

–El tema solucioné en octubre del año 2012. Liquidé todo el tema con Moria. Firmé un contrato con (Matías) Morla, el abogado de Moria. No sé por qué tanto barullo.

–¿Por qué sigue presa entonces?

–Y sigue presa porque tres años estuvo prófuga de la justicia. Después de tres años se presenta y es lógico... Tenía que certificar ante la justicia el contrato que yo firmé.

–¿Es justo que ella siga presa?

No, no, no. Ahora ya no. Hace años que liquidamos eso.

–¿Y por qué el caso nunca se finiquitó?

–Porque fue mal asesorada. El abogado que la trajo, la trajo sin homologar el contrato que yo firmé con (Matías) Morla.

–¿Su defensa falló?

Sí, falló. Ella tenía que homologar ante la justicia ese contrato y después tenía que venir. Era hacer los trámites de esa forma, pero hicieron al revés. Aparte, estamos en fea época, fea fecha.

–¿Cómo quedó usted con Moria?

–Todo bien. Al pagar, al solucionar eso, liquidamos todo.

–¿Son amigos?

–No, no soy amigo. No hablo con ella. Pero al homologar ese contrato, ya firmé, con mi propia firma y ante una escribana, en octubre de 2012.

–¿Fue un trato privado?

–Sí, es privado, pero en todos lados salió (pese a una cláusula de confidencialidad que rige para ambas partes, se menciona que el acuerdo se cerró en 30.000 dólares).

–¿Usted ya no tiene más nada que reclamar entonces?

–No, lógicamente no tengo más nada qué reclamar sobre el tema de las joyas, del aro y del collar. Eso ya fue. Ahora, eso me perjudicó mucho, en el sentido que sigue esto todavía y me causa mucho perjuicio.

–¿Cómo le perjudicó?

–A nivel de trabajo, a nivel económico. En todo me causa mucho perjuicio. Ojalá ya termine esto.

–¿Cambió mucho su vida después de este escándalo?

–Sí, cambió mucho. Ya quiero que termine todo esto. Hace rato tenía que terminar. Calculá vos. Estoy harto.

–Y ahora todo esto sucede en momentos en que usted comparte con su familia.

–En mal momento se presentó ella, encima. En Navidad, Año Nuevo.

–¿Cuándo cree usted que debió haberse presentado?

–Y no sé. Al haber firmado ya tenía que haberse presentado.

–¿Ella falló en no presentarse?

–Y claro. Si estaba solucionado ya el tema ahí.

–¿Qué queda ahora?

–Ya está liquidado el tema. Pido que se solucione rápido, que la dejen en libertad lo más pronto posible y terminó el tema.

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