Elvira Bruno, enfermera del área de maternidad, declaró en el juzgamiento en calidad de testigo de la acusada Miriam Barrios.
Entre otras cosas, la misma insistió en que en Migone “estalló una bomba que se venía gestando”, debido a la precariedad del servicio. Al hecho de que solo Barrios atendía a nueve recién nacidos, se sumó la falta de equipos de emergencias y reanimación. “Era como tener un ahogado en la playa”, refirió. Además, la misma indicó que la “nursery” no contaba con un botón de emergencia para comunicación rápida y eficiente con urgencias y terapia intensiva.
Sin embargo, dejó en evidencia a la acusada porque dijo que un bebé no podía estar sin vigilancia más de 15 minutos, y Barrios dejó solo a Gastón por una hora, según imágenes del circuito cerrado. Por su parte, la obstetra Teresa Toledo declaró que se solicitó leche artificial para Gastón, lo que contradijo la versión de los padres.
