Señalaron, por ejemplo, que en personas sensibles a la picadura de insectos las reacciones pueden ser bastante más graves y se asocian a cuadros de ansiedad, dificultad para respirar, opresión en el pecho, tos, vómitos, diarrea, calambres, hinchazón de la lengua y de la garganta, dificultad para tragar saliva, ronchas, arritmias, edema pulmonar, colapso circulatorio, y en ocasiones hasta la muerte por shock anafiláctico.
El Prof. Dr. Héctor Ratti, especialista alérgico, recomendó atender qué tipo de insecto fue el que picó, mantener la tranquilidad, acudir a un centro de emergencias, brindar datos precisos y referir si ya tuvo reacciones similares anteriores. El tratamiento debe ser rápido, ya que no hay estudios de urgencia que determinen el tipo de alergia, dijo.
“Uno de los principales riesgos de muerte por picadura de insecto es el edema de la garganta que impide que el paciente pueda respirar y no es crisis de asma sino hinchazón de garganta”, alertó. Refirió que el tratamiento básico para estos casos es mantener las vías aéreas, mantener el área circulatoria y sobre todo la aplicación de medicamentos, adrenalina, antialérgicos y corticoide.