“La democracia tiene una característica: no es un bien acumulable, es como el amor, no se puede imponer, no se puede imitar, no se puede comprar, la democracia solamente se puede vivir y construir. Y si usted se cansa de construirla y vivirla, la democracia desaparece”, dijo Bernardo Toro en una amena conversación con periodistas, minutos antes de la conferencia sobre Desafíos para una nueva Democracia, que presentó días atrás en nuestro país.
“El primer criterio de una democracia es entender que lo que pasa en una sociedad no es un problema de buena o mala suerte. Lo que pasa aquí, en Paraguay, es lo que ustedes quieran que pase. Cada país tiene lo que quiere, tiene la educación que quiere, la política que quiere, la economía que quiere, y eso es parte de la democracia, entender que somos nosotros los que construimos la grandeza y la miseria de un país”, añadió el filósofo.
Toro hizo hincapié en que “la democracia surgió después de años de dictadura y puede desaparecer en diez minutos, porque la democracia no se puede acumular, o la cuidamos todos los días... Lo mismo la educación, o formamos de generación en generación la gente, o no le podemos echar la culpa a nadie. ¿Y cómo resolver eso? juntando gente a conversar. Puedo asegurar que la gente quiere hacer las cosas bien”.
Educación y democracia
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“Parte de la democracia, importante hoy, es cómo logramos que haya bienes públicos de calidad para todos. Que en el mismo barrio, en la misma escuela, se puedan educar el hijo del empresario y el hijo del campesino, para que los dos hijos puedan construir el país. Si se siguen educando las élites empresariales por un lado y el resto de la población por otro, la educación no está articulando la sociedad”, advirtió igualmente Bernardo Toro.
“Uno de los problemas más grandes de América Latina es cómo logramos una educación inclusiva, y el problema no es de falta de recursos, sino de cómo los distribuimos. En Latinoamérica, el problema no es de disponibilidad de agua, el problema es de acceso al agua. El problema no es de disponibilidad de comida, es de acceso a la comida. El problema no es de disponibilidad de conocimiento, es de acceso al conocimiento. Ese acceso es el que tiene que solucionar la democracia en estos nuevos tiempos”, afirmó el pensador colombiano.“Parte de la tarea de los medios de comunicación es ver cómo es posible. El problema no es de recursos, sino cómo actuamos para convertir los recursos en bienes. Nuestros niños no son más ni menos inteligentes que los niños de China o de Suecia; lo que pasa es que, al tener un sistema educativo de alta calidad y para todos, ellos lo aprovechan”, agregó Toro, magíster en investigación y tecnologías educativas.
Ciudadanía poderosa
Bernardo Toro resaltó que en los procesos democráticos “el poder está en la ciudadanía. Ahora, esa ciudadanía necesita mucha más organización, mucha más capacidad de saber qué quiere, porque hay que saber convertir los deseos en propuestas. Sin organización no es posible canalizar ningún interés”.
En este marco, la educación cívica es imprescindible. “No es posible cambio económico sin educación cívica y política. Y no es posible cambio político sin transformación económica”, sentenció.
