Los caminos vecinales en obras en los departamentos Caaguazú, Caazapá, Canindeyú y San Pedro son noticia no precisamente por su proceso de construcción sino porque en estas obras trabaja un puñado de mujeres rurales que tomaron como desafío trabajar en un mundo considerado “tradicionalmente” masculino.
Estas trabajadoras forman parte de una iniciativa de inserción que surge a partir de la identificación de la baja participación de mujeres en el sector de la construcción y mantenimiento vial en Paraguay y en la región, según Hugo Arce, director de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones. Dicha iniciativa está detallada en un diagnóstico de cadena de valor realizado por el BID en 2015, que luego resultó en un Plan de Acción de Género que promovió una mayor vinculación de mujeres durante la fase de ejecución de los proyectos.
Arce señala también que “a nivel local, un equipo intersectorial integrado por especialistas de Proyectos de Caminos Vecinales y de la Dirección de Gestión Socio Ambiental (DGSA), ambas dependencias del MOPC, diseñaron una estrategia teniendo en cuenta los resultados del diagnóstico y las mejores prácticas de la región, innovando en prácticas como pliegos de bases y condiciones adecuados al contexto paraguayo que contemplan medidas afirmativas para la inserción de mujeres en oficios no tradicionales”.
No solo equiparar
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Empero, como no se trata solo de equiparar en acceso (a puestos de trabajo), sino en oportunidad de permanencia laboral, ellas hicieron previamente un duro entrenamiento que incluyó su capacitación en manejo de maquinarias pesadas con simuladores e in situ.
Luego de este paso y la adaptación completa de las condiciones para hacer segura y efectivas las condiciones de su trabajo en los campamentos, actualmente ellas están empleadas en la construcción y mantenimiento de caminos vecinales. Sus labores se llevan adelante a la par que sus colegas hombres.
Reducción de la brecha de género
“Esta práctica aporta en la reducción de la brecha de género en el área rural y sobre todo la promoción y sensibilización de actores del sector privado, autoridades y población en general para derribar los estereotipos de género e incorporar mano de obra femenina en el rubro, es por ello que las nuevas licitaciones ya exigen a las empresas para que contraten a mujeres en oficios no tradicionales”, comenta Miriam Mancuello, especialista social de Obras Públicas, quien lideró este proceso.
Entusiasmo por nuevos desafíos
Algunas trabajadoras muestran su entusiasmo ante este desafío, como Lidia Portal de Quintana, coordinadora de una de las zonas en San Juan, Misiones, donde se realizan las obras del Programa de Saneamiento y Agua Potable para el Chaco y Ciudades Intermedias. Adriana Espínola (26), quien trabaja en la misma obra como asistente de seguridad, dice: “Me gustaría que más mujeres se desempeñen en este ámbito de trabajo porque el ambiente es excelente”.
Juani Candia (21) maneja el camión que lleva a 8 de sus colegas a la obra desde las 6 de la mañana todos los días, “me siento muy contenta por ser protagonista”, refiere.
Otras mujeres también están siendo ocupadas en otros rubros asociados a las grandes obras. Natalia Fleitas Cardozo (21), de Río Verde, es auxiliar administrativa, trabaja en el obrador del Lote 5 de las obras de duplicación de la Ruta Nacional PY 09.
Noelia Brítez también se encuentra trabajando en la rehabilitación y pavimentación del tramo Juan Nepomuceno - Ruta 6 con la empresa Ramón C. Álvarez.
