La diversidad, más que nunca, marcó la nota en la marcha del 8M Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Niñas, jóvenes y adultas de diferentes ideologías políticas y sociales se unieron en una sola voz: igualdad de oportunidades.
Mujeres indígenas, trabajadoras formales, informales, activistas, amas de casa y otras más, todas formaron parte del todo que hizo historia el domingo último en la multitudinaria marcha que partió desde la Plaza de la Democracia hasta la Costanera de Asunción. La marcha, con más de 5.000 participantes fue contra el Estado antiderecho y también visibilizó otras cuestiones, manifiesto mediante como la denuncia del trabajo informal de largas jornadas, sin contratos, seguridad social ni salario mínimo. “No nos contratan o nos despiden si estamos embarazadas y nos siguen pagando menos que a los hombres, incluso cuando tenemos la misma o mejor formación”, rezaba parte del documento.
El manifiesto del 8M denunció, entre otras cosas, las largas jornadas laborales, sin contratos, seguridad social ni salario mínimo.
Reclamo por la tierra, una reivindicación pendiente.
Al no existir políticas de cuidado, recae en las mujeres la responsabilidad de hacerse cargo de la familia.
Mujeres indígenas encabezaron la multitudinaria marcha en la tarde del último domingo. Un 8M histórico con récord de participación.
El manifiesto del 8M denunció, entre otras cosas, las largas jornadas laborales, sin contratos, seguridad social ni salario mínimo.
Reclamo por la tierra, una reivindicación pendiente.
Al no existir políticas de cuidado, recae en las mujeres la responsabilidad de hacerse cargo de la familia.
Mujeres indígenas encabezaron la multitudinaria marcha en la tarde del último domingo. Un 8M histórico con récord de participación.