El prototipo posee un sensor que se activa cuando la persona está debajo del arco y rocía una sustancia que elimina bacterias y virus. La iniciativa surgió tras la publicación en redes sociales de un prototipo similar que era utilizado en otro país.
Uno de los creadores del aparato, Elías Irrazábal, explicó que el arco costó G. 3.500.000, que es una inversión de la Universidad Nacional de Caaguazú y de la Facultad de Ciencias y Tecnologías. Mencionó que el aspersor cuenta con un tanque de 200 litros que contiene hipoclorito (lavandina), desinfectante recomendado por los médicos.
Irrazábal contó que ante la eficiencia del equipo, recibieron pedidos de empresas privadas y hospitales, por lo que prevén seguir produciendo aspersores.
