Los vendedores del Mercado 4 intentan sobrevivir en medio de nulos controles

Entre la inconsciencia y la necesidad, vendedores del Mercado 4 operan recibiendo a cientos de personas. Verduras, frutas e ingredientes para el chipá, ofrecen las permisionarias que dicen estar pasando mal por la poca venta.

Pasillos repletos de personas se pueden encontrar en el Mercado 4. Las personas buscan ofertas ante la mala situación económica que muchos viven ante el covid-19.
Pasillos repletos de personas se pueden encontrar en el Mercado 4. Las personas buscan ofertas ante la mala situación económica que muchos viven ante el covid-19.

Si bien muchos locales están cerrados en varias zonas del Mercado 4, en el pasillo Battilana, se puede encontrar aglomeración de personas, así como en el área de verdulería. En el sitio hay nulos controles y medidas sanitarias para frenar el contagio del coronavirus covid-19.

Precios muy bajos en verduras, ingredientes para el chipá y artículos de higiene, ofrecen las permisionarias que dicen estar pasando muy mal y que necesitan trabajar. “¡¿Ha mba’e jajapóta?! (¡¿Y qué vamos a hacer?!”, grita una permisionaria, enojada cuando un fotógrafo de ABC recorre por los pasillos del Mercado 4. Demuestra con ello que sabe que están faltando a las medidas sanitarias y que la aglomeración representa un peligro para todos, pero expresa que ella no encuentra otra opción para ganar el sustento diario.

Otros vendedores, lejos de sentirse culpables, nos piden comunicar que los precios de sus productos son mucho más bajos que los que se encuentran en el supermercado. “Tomate a G. 3.000 el kilo, toallitas de bebé a partir de G. 10.000, jabón tres por G. 10.000”, ofertan entre los que pasan.

Los que acuden al sitio de compras se muestran despreocupados y lejos de estar en una cuarentena. Van paseando, conversando, eligiendo las verduras sin protección: tocando una y luego otra, hasta llevar la mano cerca de la boca para secar el sudor o rascarse la nariz. Unos pocos llevan tapabocas o usan guantes.

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En diferentes locales se ofrecen harina de maíz y queso Paraguay a distintos precios, Por ejemplo, a G. 6.000 el kilo de la harina.

Mientras algunos permisionarios tratan de colocar sus productos en bolsas, desinfectar su lugar y usar tapabocas, otros tienen sus puestos mugrientos, con las moscas encima de carnes y embutidos u ofertan vegetales sanos mezclados con algunos podridos.

Los permisionarios son en su mayoría personas que dependen totalmente de su ingreso diario para sobrevivir, por lo que el cierre del mercado sería un gran golpe a cientos de familias. Sin embargo, la falta de control en el sitio los pone en peligro y a todos los clientes.

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