Falta control sobre los efluentes industriales

Este artículo tiene 10 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Una sola planta de tratamiento de efluentes industriales tiene licencia ambiental de la Secretaría del Ambiente (Seam), y está en Costa Azul, Limpio. No se conoce el destino de todos los líquidos tóxicos. No existe un control ni las industrias reportan el destino final de sus desechos.

La única planta con tratamiento de efluentes industriales con licencia ambiental de la Seam es de la firma San Rafael, de Costa Azul, Limpio. Conforme con la institución ambiental, todos los líquidos residuales industriales peligrosos y tóxicos deberían ser tratados en una planta habilitada legalmente para el efecto.

La otra planta de tratamiento de efluentes es la de Estrella del Sur EIRL, de Felipe Nery Bobadilla, de Angostura, Villeta, camino a Alberdi. Pero esta planta tiene habilitación solo para efluentes cloacales y no industriales.

Debido a la falta de control sobre los efluentes industriales peligrosos, y ante la falta de exigencia a las industrias a reportar sobre el destino final de sus líquidos residuales, la disposición final se hace en forma impune, en cualquier lugar, en detrimento de las aguas superficiales y subterráneas.

Efluentes hospitalarios

En la planta de Villeta llegan los efluentes de hospitales que el camión cisterna del Ministerio de Salud recolecta de los pozos de los centros hospitalarios (incluye centros de salud) de Asunción y el Departamento Central, según confirmaron en la empresa.

Dicha actividad es irregular, debido a que la citada planta no está habilitada para este tipo de residuos.

También aguas residuales de diferentes industrias y de estaciones de servicio llegan, en forma irregular, a la planta de Estrella del Sur.

El 56% de las industrias están en Asunción y Central. Sin embargo, no superan 10 las empresas que llevan sus efluentes para su tratamiento a la única planta habilitada por la Seam, en Limpio.

La propietaria de la firma San Rafael, Blanca Bogarín, dijo a este diario que han invertido mucho dinero para cumplir con las exigencias de la Seam, pero la actividad clandestina conspira no solo contra su empresa sino contra los recursos naturales, como los cursos hídricos, que son destino final de la carga tóxica.

“No es fácil tratar los efluentes industriales, y no se puede procesar como si fuese residuos cloacales”, indicó la empresaria.

El mal manejo de los efluentes industriales es un problema ambiental y de salud pública.