La tecnología permite a personas no videntes leer, cocinar y hasta coser

Tareas tan simples y cotidianas como pegar un botón o servir un litro de agua en una jarra con medidas pintadas son grandes desafíos para las personas con discapacidad visual. La tecnología les ayuda a realizar estas labores cotidianas, lo que significa un gran paso hacia la independencia.

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“Un no vidente puede enhebrar una aguja, también cocinar”, afirmó la profesora María Fernández, del Centro Santa Lucía. Ella enseña a personas con discapacidad visual a usar las nuevas tecnologías. Contó que gracias a una balanza especial, pueden pesar los ingredientes para hacer una torta. Al colocar los ingredientes, la máquina “habla” y responde cuántos gramos hay. También hay cucharas que suenan para informar cuánto se ha cargado.

¿Y cómo hacen para elegir qué ropa ponerse? María cuenta que les pegan calcomanías para identificarlas de acuerdo a la textura del adhesivo. Así saben los colores y si está del derecho o del revés. Un libro guía con varios retazos de tela les permite diferenciar las texturas, de manera a saber, por ejemplo, si están tocando su sofá o una silla y así movilizarse mejor.

Trinidad Godoy, también profesora del Centro, se ocupa de brindar apoyo en la educación de las personas con baja visión. “Ellos pueden leer, pero necesitan ayuda”, comentó. Para escribir se les da un atril con hojas blancas y encima de ellas se coloca una especie de regla del tamaño de la hoja, que ya posee los renglones de plástico color negro. La luz del velador debe ser blanca y el lápiz tiene que escribir fuerte. “Esto es accesible (el atril), se puede mandar a hacer en cualquier carpintería”, afirmó. Asimismo, se les brinda una lupa para poder leer, que ya trae la luz. Se consiguen a partir de G. 500.000.

Ceguera total, ¿cómo estudiar?

La profesora del Centro, Nerida Bellón es no vidente y trabaja con adultos y adolescentes. Estos van a la escuela, toman clases normales, pero necesitan, por ejemplo, un esquema del sistema digestivo, así que se hace en el Centro el dibujo pegando diferentes texturas como goma eva, algodón, etc., indicó.

Mostró una calculadora que funciona con sistema Braille. Es una placa con varios cuadros de espacio. Para hacer sumas, se rellenan con cubos que poseen los números en braille, así el ciego podrá hacer las operaciones solo. Manifestó que el Braille es fundamental, porque si bien la computadora y el celular ayudan, el proceso mental de lectoescritura se debe hacer usando las manos.

Mostró una tabla periódica para química hecha en ese sistema. “Con la computadora se salvan muchas cosas, pero al llegar a las ciencias exactas es difícil, se necesita escribir”, agregó. Todas las tecnologías son difíciles de conseguir en nuestro país. Sin embargo, existen en el centro y este ayuda a conseguirlas en otros países. Santa Lucía se ubica en 14 de Junio y Luis Morquio.

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