Hoy comienza el III Congreso Latinoamericano sobre trata y tráfico de personas, en la ciudad de Bogotá, Colombia, y se extenderá hasta el jueves 18 de julio. El evento está organizado por la Universidad de los Andes, de Colombia; el Centro de Estudios Internacionales y el Observatorio Latinoamericano sobre Trata y Tráfico de Personas.
La directora General de la Dirección de Trata de Mujeres del Ministerio de la Mujer, Luz Gamelia Ibarra Maidana, participa del encuentro y hablará sobre: “Reinserción social de personas afectadas por la trata de mujeres. Experiencias desde la perspectiva de la Dirección General de Trata de Mujeres, del Ministerio de la Mujer de Paraguay”.
Problema global
Los profesionales debatirán sobre tres temáticas principales: Globalización y trata; Derechos y justicia; Comunicación, observatorios y nuevas tecnologías. Como respuesta a la problemática global de la trata de personas, a través de un espacio de intercambio de conocimientos y diálogo entre los diversos actores involucrados.
El objetivo es contribuir a una mayor sensibilización y conocimiento sobre la trata de personas entre la comunidad universitaria, gobiernos y funcionarios públicos, medios de comunicación, así como entre la población de América Latina; aportar datos e información para el adecuado análisis del fenómeno y formular recomendaciones a los Estados de América Latina para que incidan en la legislación y políticas públicas de lucha contra la trata, priorizando el respeto y protección de los derechos humanos.
Violencia cultural
“La trata se nutre de violencia institucional, de violencia estructural y se invisibiliza a través de la violencia cultural. La trata es violencia de género y se ha convertido en un problema social y global.
“Vemos que la trata de personas en nuestro país tuvo un proceso que se ha institucionalizado que no solamente se cuenta con la articulación de la mesa, sino que va hasta la integralidad de la atención a las personas víctimas, esa integralidad se presupone que es el Estado paraguayo, el que debe otorgar las garantías para que esa víctima tenga una reinserción adecuada en su ámbito social y familiar y su mayor empoderamiento como personas.
“Pero, al considerarse que la articulación es una buena práctica, se observó que las instituciones tienen una debilidad la corresponsabilidad, es decir, que todas las instituciones que son parte de la articulación deben hacerse cargo de su misión para un mejor abordaje”, indicó Luz Gamelia Ibarra.
