Más de 100 docentes de 18 instituciones educativas privadas de Asunción y Ciudad del Este están desarrollando la última etapa del método Matemáticas Singapur, donde aprenden conceptos de geometría, de razones, decimales y planificación de clases, entre otros.
Andrea Olivares, especialista chilena del sistema educativo, explica que el objetivo final es desarrollar las tres etapas de la comprensión y del aprendizaje de los niños: la concreta, la pictórica y la simbólica.
“Este es uno de los grandes fundamentos de las matemáticas que ordenaron los singapurenses para desarrollar su método. La idea es que los niños utilicen material concreto, que lo toquen, que lo manipulen y que descubran regularidades, patrones y conceptos matemáticos a partir de ello. Después pasan a una etapa pictórica donde se trabaja con figuras, con elementos visuales, y por último viene la abstracción, y la mejor definición que tengo para abstracción es álgebra. El álgebra sale en el momento en que los niños desarrollan una habilidad fantástica, que es visualizar”, dijo.
Visualización, sentido numérico, generalización, comunicación y metacongnición son las habilidades que adquieren los niños que son educados con el sistema Matemáticas Singapur.
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Aulas silenciosas, no
La experta subrayó que los niños sentados en columna mirándose la cabeza los unos a los otros, no aprenden. “El lenguaje es el que desarrolla las ideas. La matemática es mucho lenguaje, y si tengo un grupo de niños trabajando en grupo comentando lo que están haciendo, hablando entre ellos, no vamos a estar ante un aula silenciosa. Las aulas silenciosas no producen aprendizaje. Las salas donde los niños están interactuando entre ellos son las que producen aprendizaje. Para llegar a ello hay que cambiar la filosofía con la que estamos enseñando, y ese cambio se tiene que iniciar en las salas de clase por iniciativa de los docentes, sin esperar una disposición ministerial”, refirió.
Olivares también destacó que las matemáticas en Latinoamérica tienen un problema de género porque se cree que los niños son buenos para las matemáticas y las niñas no.
“La enseñanza de las matemáticas, al ser más visual y desarrollar otras habilidades, elimina el problema de género y las niñas tienen tan buenas notas como los niños”, aseguró.
