Los obispos sufragáneos asistirán a la imposición de palio a arzobispo

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El arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, máxima autoridad de la Iglesia Católica local, recibirá hoy el palio. Se trata de una insignia pontifical que es entregada a los arzobispos metropolitanos. Será durante la misa de las 11:00, en la Catedral Metropolitana. Asistirán todos los obispos sufragáneos de la Provincia Eclesiástica del Paraguay.

La entrega estará a cargo del nuncio apostólico Mons. Eliseo Antonio Ariotti. El palio es una banda ancha, con cruces negras, que en su parte central está dividida, pasa sobre los hombros y, unida por detrás y adelante, cae sobre el pecho y la espalda. A la misa asistirán todos los obispos sufragáneos.

El Paraguay es actualmente una provincia eclesiástica compuesta de un arzobispado, doce diócesis y dos vicariatos apostólicos. Para el Vaticano la máxima autoridad de una Iglesia local es el arzobispo metropolitano; es el primero entre los demás obispos, por tanto, estos reconocen la autoridad del metropolitano para ciertos casos.

Tras la misa, Mons. Valenzuela saludará a los fieles que participen de la celebración. La misa estará animada por la Schola Cantorum.

Mons. Edmundo Ponciano Valenzuela Mellid (salesiano) nació el 19 de noviembre de 1944, en Villarrica. Realizó estudios filosóficos en Córdoba, Argentina. Concluyó su formación teológica en el Pontificio Ateneo Salesiano en Roma (1967-71). Obtuvo el doctorado en Ciencias de la Educación en la misma universidad. El 19 de enero de 1968 emitió los votos perpetuos y fue ordenado sacerdote el 3 de abril de 1971.

Desde 1992 hasta 2001 trabajó como misionero en Angola. El 22 de abril de 2006 fue ordenado obispo del Chaco paraguayo. El 8 de noviembre de 2011, arzobispo coadjutor. Asumió el actual cargo el 7 de noviembre de 2014, y actualmente es vicepresidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP).

Hasta el año pasado el palio era impuesto a los nuevos arzobispos metropolitanos en la misa celebrada por el Santo Padre en el Vaticano, el 29 de junio, fiesta de los santos Pedro y Pablo.

A partir de este año el papa Francisco dispuso que el ornamento bendecido en esta celebración sea entregado al final de la misa, de manera privada, y la imposición del mismo sea realizada en sus diócesis de origen por manos de los nuncios apostólicos, involucrando no solo a la comunidad diocesana metropolitana, sino también a las diócesis cercanas.

Énfasis en la relación local

Mons. Guido Marini, maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, explicó el significado de la decisión del papa Francisco de que el palio sea entregado localmente: “El significado de este cambio es el poner mayor énfasis en la relación de los arzobispos metropolitanos con su Iglesia local. Se mantiene todo el significado y se agrega –con un gesto significativo– esta relación con la Iglesia local”.