Según el edil, el proyecto tiene dos factores fundamentales: dignificar el oficio de los recicladores y rescatar a los animales que diariamente se ven forzados a realizar tareas extremas. Ya se registraron casos donde los animales incluso sucumbieron ante la fatiga, en pleno asfaltado.
Gracias al proyecto también se pudo mejorar el sistema de trabajo de los carriteros. Existen tratados internacionales que prohíben a las grandes empresas recicladoras trabajar con personas que usan la tracción a sangre para realizar sus tareas.
En estas circunstancias, los recicladores tenían que recurrir a terceras personas para poder vender sus materiales, por lo que sus ganancias no eran muy buenas. Ahora, como ya usan motos, pueden llegar ellos mismos hasta las grandes plantas de reciclaje y vender sus productos. Una de las empresas más grandes de reciclaje que se encuentra en el país es la firma Brassur SA, con la que se pudo llegar a un acuerdo y la firma compra a los recicladores que están dentro del proyecto. Con este respaldo se asegura que las personas puedan tener dinero para pagar las cuotas de sus motos y obtener ganancias para su subsistencia.
