Piedras talladas y piezas de arte sacro en ruinas de Jesús y Trinidad

Las antiguas Reducciones Jesuíticas de Trinidad y Jesús, declaradas Patrimonio Universal de la Humanidad por Unesco en 1993, son valiosos testimonios de la historia, el arte y la cultura del Paraguay colonial. Ambos pueblos tienen museos que exhiben parte de los elementos de construcción y piezas de arte sacro que embellecían sus imponentes estructuras de piedras.

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La Reducción de la Santísima Trinidad del Paraná se formó en 1706 y recién en 1712 ocupó su emplazamiento definitivo, donde hoy se encuentra. En los frisos de su iglesia, la más grande entre todas las que construyeron los jesuitas, sobresalen las figuras de ángeles músicos. Se presenta una hilera de ángeles ejecutando instrumentos musicales como el clavicordio, órgano de tubos, trompetas, clarines, flauta y el arpa paraguaya.

Trinidad conserva en mayor grado la estructura de conformación del pueblo. Cuenta con una plaza mayor, lugar de reunión del pueblo y una serie de casas de indios, así como una gran torre.

Alrededor de la plaza mayor se encuentra el resto de la misión. En el lado principal se encontraba la iglesia mayor, el cementerio, la huerta, un patio y otros edificios que eran ocupados por los indígenas.

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La torre, situada a cierta distancia de la iglesia, se mantuvo sin alteraciones y es una obra excepcional que habría sido utilizada de campanario.

En la sacristía y en parte de una galería se halla instalado un museo lítico. Entre los restos de piedras talladas colocadas en estantes, se expone una maqueta de la misión. En ambos espacios pueden observarse partes de piezas esculpidas en piedra arenisca: cabezas de ángeles y pedazos de santos, partes de algún friso con diseños de flores y frutas de la vegetación característica de la región. Varias de estas piezas conservan sus colores de origen vegetal logrados por los indígenas.

La iglesia mayor de Trinidad cuenta con hermosos elementos, como la pila bautismal, un púlpito trabajado en piedra que se encuentra ornamentado con las figuras de los Evangelios y aún muestra parte de colores y dorado a la hoja.

La Reducción de Jesús de Tavarangue se fundó a orillas del río Monday en 1685, pero tuvo tres transmigraciones hasta establecerse en su lugar definitivo. La iglesia se empezó a edificar en 1756 siguiendo los planos hechos por el padre catalán José Grimau. Estaba en proceso de construcción en el momento en que sobrevino la expulsión de los jesuitas, ordenada por el rey Carlos III de España, en 1767, y ejecutada en 1768.

De haber concluido, hubiera sido una de las iglesias más importantes de la época, con una estructura principal de 70 m de largo y 24 m de ancho. Es la única que tiene características del estilo morisco, con tres grandes portales y varias edificaciones bien conservadas. El diseño fue hecho por el arquitecto español Antonio Forcada, quien impuso su estilo propio con arcos trilobulados, característicos de la cultura árabe que predominaban en España en aquella época.

Antes de acceder a la ruina de Jesús, hay un museo creado en 2011, que exhibe segmentos de columnas de un retablo, tirantes de madera de las casas, fragmentos de cerámica originales de barro que habrían sido hechos por los indígenas de la Reducción, ladrillos con esgrafiados ornamentales, una base de candelabro tallado en madera con artísticos diseños decorativos y pedazos de figuras de santos esculpidos en piedra. Además, una maqueta de iglesia y del Colegio de la misión.

Luces, sonidos e imágenes impactan por las noches

La Misión Jesuítica de la Santísima Trinidad del Paraná es la mejor conservada y la más extensa del Paraguay, según destacan los entendidos en historia. Se ubica en una colina, al noreste de Encarnación (capital de Itapúa), y queda a 398 km de Asunción.

El horario de visitas es de 08:00 a 19:00 los lunes, martes y miércoles. Los días jueves, viernes, sábados y domingos se realiza en Trinidad el “Recorrido cultural de luces, sonidos e imágenes”, a las 19:00 en invierno, y a las 20:00 en verano.

Entradas valen para los tres pueblos jesuíticos de Itapúa

La Reducción Jesuítica de Jesús de Tavarangue queda a 410 km de Asunción, a 38 km de Encarnación (capital del departamento de Itapúa), y a 12 de Trinidad por camino asfaltado. Los precios de entradas fijados por la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) son: 25.000 guaraníes para turistas, 15.000 para los paraguayos y extranjeros residentes; y 5.000 para el público oriundo de Itapúa. La misma entrada permite el acceso a las ruinas de Trinidad, San Cosme y Damián y Jesús de Tavarangue, dentro de las 72 horas de haber abonado.

yubi@abc.com.py
Fotos: ABC/Andrés Cristaldo

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