Los edificios son los más afectados por los “firmantes”, quienes recorren las calles de noche y utilizan entradas de locales comerciales, murallas, paredes e incluso puertas, para dejar su sello.
Uno de los edificios más dañados por pinturas desprolijas es la fachada del Hotel Hispania –la ex Casa Masi– en Cerro Corá 246 entre Yegros e Iturbe, un edificio de notable valor arquitectónico e histórico que, hasta hoy día, permanece abandonado pese a los numerables intentos por recuperarlo.
La otrora vivienda del Dr. Cayetano Masi fue construida por el maestro Enrique Clari en 1914. Según expertos en la historia arquitectónica, la estructura tiene una fachada modernista y neoclásica.
El local, en lugar de ser preservado, es utilizado como lienzo por inadaptados que inscriben todo tipo de mensajes en sus paredes, sin respetar el acervo cultural y arquitectónico del edificio.
Varias de las firmas que se observan en esta y otras fachadas son códigos callejeros pintados con aerosol a los que se los conoce en la jerga artística como “tag” (palabra inglesa que significa etiqueta).
Si bien existe quien considera que estas “firmas” son una expresión artística, esta práctica representa un daño al patrimonio de la ciudad.
Propietarios de comercios ubicados en el Centro Histórico de Asunción (CHA) se quejaron de esta práctica y señalaron que las pinturas deterioran en gran medida el ambiente. Incluso, explicaron que un dibujo o una frase denota un cierto grado de abandono que termina por “espantar” a potenciales clientes.
Por otro lado, existen grafiteros que se especializan y toman la actividad como profesión. Los murales pintados por los “grafiteros” se realizan con permiso de los propietarios.
Frente a varios colegios del microcentro como el Asunción Escalada también se observan pintatas.
