El historiador R. De Lafuente Machaín, en su libro “Asunción de Antaño”, reproduce un informe del gobernador Joaquín de Alós escrito en 1788 en el que decía: “La situación de esta ciudad es sumamente trabajosa por razón de que su piso es muy arenisco. Está llena de zanjas y zanjones que vienen desde los suburbios y tienen arruinados muchos edificios, no siendo menos los que va causando el mismo río, a cuyas márgenes se halla ubicada; y como no hay fondos para los reparos, no se pueden prevenir estos inconvenientes, si al mismo tiempo no se trata de su traslación a otro terreno en que pueda extenderse la población”.
Han pasado 226 años y la situación que se presenta es la misma. El paisaje es paradisiaco y tiene una gran vocación para convertirse en zona turística. Antes, hay que limpiarlo y mejorarlo.