Rehacer el tejido social

Los obispos decían que la causa de estos males era el egoísmo humano y aquellos que modelan, para bien o para mal, el comportamiento humano. Ante esta realidad, pedían a los cristianos rehacer el tejido social, dar sentido y orientación a la acción humana individual y colectiva. “Rehacer el tejido social de la nación con el fin de asegurar formas humanizantes de relación entre todos los miembros de nuestra sociedad es tarea urgente”, indicaban.

La estabilidad política o el progreso material que se logra en estas condiciones se vuelven inhumanos por el enorme costo social y humano que reclama. ¿Es posible justificar el progreso contra el interés social de la gran mayoría para favorecer desmesuradamente a una minoría de privilegiados?, se preguntaban.

Finalmente, invitaban a la superación en la vida humana, a través de la conversión y la rectificación de rumbos.

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