Un invierno muy caluroso y atípico

Este artículo tiene 11 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Este invierno, con temperaturas de verano (35 °C a 40 °C), es totalmente atípico y supera la media para esta época, registrada desde 1961. Aunque se puede asociar con el fenómeno “El Niño”, es una alerta sobre el cambio climático y de lo que se debe hacer como entrenamiento en acciones de mitigación y adaptación a estos cambios.

Agosto nos pareció raro, muy caluroso. Lo que va de setiembre, y en puertas de la primavera, aun más, con temperaturas oscilando entre los 35 °C y 40 °C.

No se tienen registros de una situación igual en los últimos 10 años.

Y pasaron desapercibidos julio, con una medida de 17 °C, cuando lo normal está entre 15 °C y 16 °C; junio, con 17 °C, de media, también por encima de lo normal.

Estos valores indican que hubo una variabilidad climática en nuestro país, por encima de lo normal, lo que hace que la temperatura haya sido cálida a calurosa en todo este invierno.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Una variabilidad de 1 °C es mucha. Y peor si hablamos por encima de 2 °C. En la situación actual, se tienen más de 2 °C por encima de lo normal.

Fenómeno “El Niño”

El fenómeno “El Niño”, como se denomina al calentamiento de las aguas del océano Pacífico, tiene su ciclo pico cada 10 años aproximadamente.

Ahora se está iniciando y se estima que entre diciembre y enero se sientan los efectos adversos en nuestro país.

Aunque es cíclico, los expertos lo asocian como una consecuencia del calentamiento global producido por gases de efecto invernadero.

“El Niño” y su efecto sobre nuestro país se traduce en abundantes lluvias y períodos cortos de tormentas severas, que se estima se sentirán a partir de octubre.

Pero, ¿y el calor atípico del invierno? Un sector de los meteorólogos y de climatólogos se muestra escéptico. Tratan de disociar “El Niño” del calentamiento global, ante la falta de una evidencia científica clara.

Cambio climático

Independientemente del escepticismo de los expertos, no cabe duda de que el cambio climático sí ocurre y cada vez puede ser con secuelas más severas.

Esto obliga a mantener un clima de cambio de actitud desde el Gobierno: se debe trabajar en la mitigación de los impactos adversos y a preparar a la población a la adaptación a los efectos del cambio climático, que puede traducirse en sequías, abundantes lluvias o como ahora el de un invierno caluroso.

Mitigación y adaptación

En agosto tuvimos 24 días con máximas superiores a 34 °C (ver infografía). Esto es atípico. Afecta por ejemplo a la producción agrícola y ganadera.

En agosto y lo que va de setiembre hay déficits de lluvia, principalmente hacia el sur, lo que impacta en la ganadería; y la falta de frío hace que no haya lucha contra plagas de cultivos.

Estas son tareas de mitigación, que se suma al cuidado del agua y otros recursos.

walberto@abc.com.py