Manifestó que lo citado quizás sea la única forma de que la justicia social se concrete en el Paraguay, teniendo en cuenta que la impunidad reina en la administración de justicia.
Mons. Martínez solicitó a los feligreses presentes en la misa vespertina de anoche adoptar a un político o autoridad en forma espiritual y orar constantemente por él o ella, para lograr su conversión.
“Quizás sea la única forma de que llegue la justicia social al país”, sentenció.
Luego el prelado calificó al Paraguay como el país de la muerte, donde se sufre y se hace sufrir a la población a causa de la corrupción.
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En ese sentido, manifestó que según estadísticas en el país se producen alimentos para 70 millones de personas, sin embargo hay hambre y pobreza en el campo.
Asimismo, hay grandes extensiones de tierras improductivas y en contrapartida una gran cantidad de campesinos sin tierra, lo que resulta una paradoja lamentable, manifestó el religioso.
Nula justicia
El obispo Martínez también se refirió a la nula actuación de la justicia en muchos casos y que hace que reine la impunidad. Al respecto cuestionó cómo es posible que para un fiscal sea tan difícil verificar que una funcionaria estatal estuvo fuera del país, pero que firmaba planillas como si estuviera trabajando.
“¿Por qué será que es tan difícil para un fiscal ver la correlación entre el salario de un servidor público y las grandes mansiones que ostentan a causa del enriquecimiento claramente ilícito?”, fue otra de las interrogantes que lanzó el rector del santuario Nuestra Señora del Rosario de Luque, tras lo cual fue aplaudido por los devotos presentes en la explanada de la basílica de Caacupé.
Correligionarios
Zacarías Martínez se preguntó además cómo es posible que los recursos públicos destinados a programas sociales y económicos sean destinados solo para beneficiar a los correligionarios y no a quienes realmente los necesitan.
“La corrupción es la malversación de los recursos públicos en detrimento de un daño grave a quienes realmente estaban destinados los mismos”, acotó el prelado.
El sacerdote señaló después que en este año de la misericordia no basta solo con atravesar las puertas de los santuarios para obtener indulgencias y que los pecados sean perdonados, sino que es justo e ineludible que los corruptos devuelvan lo robado y hagan una reparación moral del daño que han ocasionado a la comunidad.
La homilía de monseñor Zacarías Martínez fue una de las más punzantes y críticas que se escucharon durante las festividades marianas llevadas a cabo en la ciudad de Caacupé.
