Obra inspirada en una mujer paraguaya maravillosa

El retablo y el cuadro con el rostro de la beata Chiquitunga fueron hechos de 70.000 rosarios donados por los católicos. Koki Ruiz dijo que se inspiró en “la vida de una mujer paraguaya maravillosa” para crear esta obra maestra.

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El artista Delfín “Koki” Ruiz dirigió la elaboración del retablo y el rostro de María Felicia de Jesús Sacramentado, Chiquitunga. Tuvo la ayuda de quince personas, en su mayoría jóvenes, entre ellas su hija Macarena Ruiz. 

Los trabajos duraron seis meses, desde que se juntaron los rosarios hasta los últimos detalles, comentó Macarena. El cuadro con el rostro de la primera beata paraguaya hecho totalmente de rosarios donados y con base de madera (bastidor), tiene nueve metros de alto por siete de ancho.

Cada rosario tiene la historia de una persona, una familia. La idea de utilizar rosarios surgió del deseo de que todo el pueblo paraguayo católico participara de la creación de la obra y también fue inspirada en “la vida de una mujer paraguaya maravillosa”, comentó Koki Ruiz.

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Cuando le propusieron que se encargara de la obra, Ruiz leyó libros e investigó sobre la monja carmelita. El artista dijo que le “tocó profundamente” la vida de la beata.

“Esta es la obra más maravillosa de mi vida”, expresó Ruiz. 

Dijo que ayer estaba feliz porque había llegado el día tan esperado, por la cantidad de gente que se congregó para la celebración. “¡Hoy es un día feliz!”, exclamó.

Por su parte, Macarena comentó que en el libro sobre la vida de Chiquitunga se relata que cuando velaban el cuerpo de la beata, las personas que llegaban para darle el último adiós le entregaban rosarios a las monjas y le pedían que pasaran sobre el cuerpo de María Felicia de Jesús Sacramentado, siguiendo una antigua tradición. 

Para Macarena, la obra se constituye en una recompensa para su padre, Koki Ruiz, por el trabajo y el sacrificio a pulmón por el arte. Añadió que fue una gran bendición y que gracias a eso la conocieron a la primera beata paraguaya.

Un detalle en el retablo y el rostro de Chiquitunga son las flores de jazmín. Según se relata en el libro, y de acuerdo al testimonio de las hermanas de la beata, era su flor favorita. Comentan que siempre tenía una en la solapa de su blusa y con ella hasta convertía a no creyentes. 

Otro detalle es el monograma: T2OS, que significa “Todo te ofrezco, Señor”, que ella misma escribía en su diario íntimo.

Al inicio de la ceremonia se descubrió el rostro hecho de rosarios, que emocionó a los asistentes y principalmente a los familiares de la religiosa. Sus hermanas Amarú (María Clotilde), Magalí (María Antonia), Mirella (María Cristina) y Karitina (María Magdalena), así como a sus cuñados Hernán Brugada, Jorge Herebia y Luis Mora, lloraron de emoción.

 

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