Jóvenes, niños y adultos mayores esperaban con ansias ver al papa Francisco. Indeclinables en su intención, no se inmutaron ante las lloviznas repetidas.
Se lo esperó entre palmas y frases encendidas de alegría como “Viva el Papa” y “aquí están los jóvenes del Papa”, luego los niños los emularon con: “aquí están los niños del Papa”.
María Estela Fernández dijo: “Esperamos que el papa Francisco nos traiga una bendición a todo el Paraguay”. Mientras que Carolina González expresó su emoción: “Es el mensajero, el Papa, es muy lindo ver a la gente esperando la visita de esta ilustre persona; que la bendición nos llegue a todos, sobre todo a los enfermos y a los niños”. Mientras que Ana Prieto viuda de Ortigoza vino caminando con bastón, ayudada por su hija María Teresa Ortigoza y su nieta embarazada Laura Sánchez, de la iglesia Virgen del Pilar, esta última afirmó que la venida del Papa es una bendición. “Ahora que hace falta para el Paraguay”, señaló.
Un grupo de chicos de la catequesis de la iglesia Sagrados Corazones vino con la profesora Raquel de Cuevas ataviados con los colores blanco y amarillo del Vaticano. También vimos a Andrés Corna y Carmen Lloret de Corna, quienes tienen la ilusión de que Chiquitunga sea considerada santa.
El único momento de preocupación se vivió cuando una servidora, Carmen Maldonado, de Caacupemí, se sintió mal y fue trasladada en ambulancia al hospital San Jorge.
Francisco pasó por allí en el papamóvil, y bendijo a su paso a todos, fue un instante que produjo lágrimas de emoción.
