Ni los kirchneristas se lo creen

La ola conservadora gobernante en la región está haciendo todo para que vuelvan los nostálgicos del socialismo del siglo XXI del “Comandante” venezolano Hugo Chávez, que ante la ausencia de nuevos liderazgos –sobre todo moderados y comprometidos con el pueblo– ven el camino allanado para retornar al poder.

“Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar con el propósito de corregir esos problemas; culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”. (Frase escrita por el tuitero colombiano Andrés Felipe Giraldo L., que se hizo viral en las redes, atribuyéndosela erróneamente a la canciller alemana Ángela Merkel).

La victoria del kirchnerismo en las elecciones primarias de Argentina es una alerta. Una señal de que lo están haciendo mal.

En Argentina el presidente Mauricio Macri, que busca un segundo mandato, eligió al peronista Miguel Ángel Pichetto como compañero para la carrera electoral, pero no logró, a lo largo de estos 3 años y pico de mandato, ganarse el favor del pueblo con su fórmula económica, con la que buscaba sacar a los argentinos del fango en el que los dejó los mismos que están a un paso de retornar al poder.

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El día después de las elecciones primarias Pichetto tuvo el tino de reconocer que hubo “voto castigo” y que provino “de los sectores que indudablemente tuvieron el impacto de la devaluación de 2018 y del ajuste tarifario”.

La diferencia fue abrumadora. A decir verdad, ni los mismos kirchneristas lo estarán creyendo. Fue de 15% y dice más de un castigo a la política económica del Gobierno de Macri que de un apoyo a la aspirante a la vicepresidencia Cristina Fernández viuda de Kirchner, quien está bajo investigación en unas seis causas judiciales por presunta corrupción y otros cargos.

El oficialismo argentino hizo la vista gorda al contexto económico y centró su campaña en remarcar los errores y las debilidades del kirchnerismo, algo que los argentinos saben muy bien, si no el mismo Macri no hubiera ganado en 2015 la presidencia.

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Pese a que aún conserva un electorado fiel, Cristina Fernández con suficiente astucia leyó con claridad que su figura es la de mayor rechazo y convidó a Alberto Fernández –una voz moderada del peronismo y que ya anunció acercamientos al FMI y que no habrá “cepos”– para acompañarla en la fórmula como presidente, él; y vicepresidente, ella.

La astucia fue tal que, si ganan las elecciones de octubre, ella asumirá la presidencia del Congreso (cargo que le corresponde por ser vicepresidenta de la Nación). Un dato no menor teniendo en cuenta su ambición de poder, y ante esto surge la duda de cuánto durará ese “romance” electoral.

Macri sabe que cometió errores, y rápidamente trató de enmendarlos con medidas de urgencia, buscando revertir el sorpresivo resultado. Penosamente, muchas de ellas populistas.

Pero el golpe no fue solo para Macri o Argentina. El coletazo impactará en la región, en lo económico y en lo ideológico, y al final en lo social.

Si bien en Brasil el mandatario Jair Bolsonaro aún no cumple el año de gobierno, los datos económicos tampoco son muy alentadores. La sola posibilidad de que el kirchnerismo retorne al poder también puso en jaque la incipiente recuperación económica del país, que quedó “seco” tras los gobiernos sucesivos del Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Lula da Silva. Brasil aún sigue dividida, polarizada.

Bolsonaro promueve una polémica reforma jubilatoria y de pensiones que aún no termina de votarse en el Congreso. Anunció recortes en el ámbito educativo, especialmente en los recursos para las universidades públicas, pero además insiste en reorientar el sistema educativo porque –desde su óptica– sirve de embrión para los “izquierdosos”.

No olvidemos que el presidente Bolsonaro es un exmilitar, es lo que conoce y es lo que lo conduce a pretender una formación verticalista, sin mucho espacio para la disidencia.

La mayor economía de América Latina corre el riesgo de volver a caer en recesión, como ocurrió entre 2015 y 2016, durante el gobierno de la expresidente petista Dilma Rousseff. A finales de este agosto se sabrá si ingresan en una “recesión técnica”.

En Paraguay, como cuando llueve en Buenos Aires y días después nos llega aquí, el efecto de los resultados de las primarias se sentirá, al igual que si la economía brasileña no termina por despegar.

Encarnación, Ayolas, Salto del Guairá, Pedro Juan Caballero y Ciudad del Este. No pasará mucho para que las ciudades fronterizas del país sientan las mermas en las ventas. Menos argentinos o brasileños comprando, menos plata para los paraguayos. Tampoco olvidemos las remesas; y el aumento del contrabando.

En Uruguay, el ministro de Economía Danilo Astori aseguró que están preparados para resistir los embates de la crisis argentina. Los uruguayos están en plena campaña. También eligen presidente en octubre.

Los sondeos dan ventaja al oficialista Frente Amplio 33% (socialdemócrata). Se trata de la agrupación del actual presidente Tabaré Vázquez y del exgobernante José “Pepe” Mujica. Las encuestas de intención de votos ubican en segundo lugar con 25% al Partido Nacional/Blanco (conservador) y en tercera posición está con 22% el Partido Colorado (liberal). El Frente Amplio lleva en el poder tres períodos.

En Bolivia el presidente Evo Morales tiene prácticamente asegurado su cuarto mandato, ante una oposición muy dividida.

Los bolivianos experimentan un sostenido crecimiento económico y parece no preocuparle mucho la situación de Argentina. Entienden la importancia del libre comercio y que las ganancias generadas por la explotación de los recursos naturales deben beneficiar a su país.

Con todo esto, las primarias argentinas hacen presumir que la alianza conservadora regional ya no convence, con su gastada advertencia de la “venezolanización del país” y la administración del poder vía redes sociales.

No aprenden la lección, no interpretan que las desigualdades se sienten en el estómago, en la pérdida del bienestar, y que eso se reflejará en las urnas. Deben darse cuenta: no se pueden permitir el fracaso.

viviana@abc.com.py

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