Pescar en la arena no puede traer cosa buena

Este artículo tiene 6 años de antigüedad

Sería bueno saber de dónde sacaron los pescadores de la zona de Remanso que levantar un complejo turístico en una isla del río Paraguay les puede resultar perjudicial. A primera vista, el megaproyecto impulsado por un consorcio de capital paraguayo y extranjero para la denominada Isla San Francisco, casi en medio del río Paraguay, aparece como una gran oportunidad de negocios adyacentes, empleos directos e indirectos, de desarrollo de actividades ligados al mundo fluvial, donde justamente los pescadores, canoeros o lancheros pueden tener, con un poco de imaginación e iniciativa profesional, una fuente inagotable para su desarrollo económico.

Pero nuestras limitaciones sociales, humanas, políticas, impiden imaginar siquiera las oportunidades (“o-por-tu-ni-da-des”, no cuestiones concretas todavía, porque todo está por hacerse).

Desde hace un tiempo, incluso durante la reciente gran creciente, el refulado es intenso a fin de levantar la cota de la isla con arena extraída del cauce del río, y nadie decía nada. Pero ahora que se han puesto cifras al proyecto, ahora que se habla de que la inversión podría llegar a los 150 millones de dólares, entonces todos se ponen manos a la obra para elucubrar rápidamente un “negocio” semi-instantáneo, sin esfuerzo, y exigir cuantiosas sumas (algunos dicen que el reclamo es de 8 millones de dólares).

¿Quienes reclaman? Pescadores de varias organizaciones. Alegan que el refulado perjudica su actividad. Uno puede pensar que las máquinas que “chupan” la arena del fondo del río se llevan también todos los peces y los responsables los están comercializando a espaldas de los pescadores a medida que son depositados sobre la isla. Es decir, no solamente les “roba” los ejemplares ictícolas sino que también les quita clientes. Pero esto no parece ocurrir.

El Mades, que es el Ministerio del Ambiente, debería ir a mirar por lo menos y tratar de descifrar la forma en que se da ese perjuicio tan cuantioso, porque si piden 8 millones de dólares como si nada es porque estamos ante un devastador daño a la naturaleza y de paso a la pesca. Y ya que estamos, podría el Mades consultar sobre la aparentemente colosal, gigantesca actividad pesquera en los alrededores de la isla San Francisco.

La otra posibilidad es que, así como en los cuentos se relata de las andanzas de “la gallina de los huevos de oro”, aquí estemos ante la presencia de una zona fabulesca, mitológica, donde abundan los peces de oro, de plata o de rubíes.

Hasta aquí solamente para tratar de entrar en el mundo de lo absurdo del que parece provenir el planteamiento de estos pescadores, que en estos días dejaron su actividad habitual para tomar una parte de la isla y dedicarse a traer neumáticos en sus canoas y quemarlos en la arena recién refulada para demostrar que hablan en serio, además de lanzar las amenazas de rigor en estos casos.

Y como estamos en Paraguay, no se puede descartar, por supuesto, para completar el cuadro, que detrás de este tipo de “protestas de apriete” estén algunos “brillantes” dirigentes de la era cuaternaria de nuestra política.

Lo ideal hubiera sido que los pescadores y cualquier otro grupo de trabajadores agremiados o mínimamente organizados de las zonas cercanas a la isla San Francisco planteen cuestiones mucho más fructíferas de cara a un futuro económico ligado a este emprendimiento, que propongan planes para cuando la gallina ponga sus huevos de oro, y no matar ya ahora la gallina con estas medidas de fuerza difíciles de sostener razonablemente.

Se puede pedir, por ejemplo, preferencia para la contratación de trabajadores de esa área, se puede pedir ayuda para formar a gente de Remanso en oficios que va a requerir el levantamiento y luego el funcionamiento del complejo turístico, o impulsar planes de complementación futura para favorecer a pescadores, canoeros y lancheros.

Pero esto para cuando ya esté en construcción y funcionamiento el complejo, y no hoy, cuando ni siquiera se colocaron los cimientos, porque amenazar ahora es como querer pescar en la arena.

jobenitez@abc.com.py