La frase se convirtió en la expresión predilecta de parlamentarios, dirigentes políticos, analistas, economistas, abogados, ingenieros y periodistas. Incluso, en una ocasión lo escuché hablar al respecto al presidente Mario Abdo Benítez, aunque no con tanto entusiasmo o convicción.
Era el tema del momento hasta que se firmó secretamente el nefasto documento denominado “Acta Bilateral” el pasado 24 de mayo, conocida por la opinión pública dos meses después, tras la renuncia del Ing. Pedro Ferreira a la presidencia de la ANDE. Ahora, el acta no es el tema que quiero analizar en esta columna, que ciertamente dejó bastante golpeada y enfrentada a la sociedad, sino a la ausencia de una línea política clara de lo que pretendemos lograr con miras al 2023 (ojalá esté equivocado en este sentido).
Hay que destacar que esa “bajada de línea” es una atribución y a la vez una responsabilidad constitucional del Poder Ejecutivo. Nadie más lo puede hacer. Pero me temo que el Gobierno ha dilapidado un valioso tiempo, porque debió tenerla ya en su plataforma política durante las campañas para las elecciones internas y las generales.
Una señal preocupante de que el Ejecutivo nada tiene en manos sobre este asunto es la creación de la “Comisión Asesora para la Revisión del Anexo C”, compuesto por casi un centenar de personas de diversas ideas políticas e ideológicas; entre las cuales, inclusive, están algunos de los que han defendido o tratado de justificar el Acta Bilateral. Nadie se imagina lo que puede salir de allí.
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En una conversación informal que mantuve con un importante funcionario de gobierno le dije que tengo la sensación de que el Presidente carece de la gente idónea que le pueda marcar el rumbo correcto, no solo para este tema clave de Itaipú, sino también para todas las demás cuestiones, algunas muy serias.
Proverbios 11:4 dice: “Donde no hay dirección sabia caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad. El 15:22 reza: “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; pero en la multitud de consejeros se afirman” y, finalmente, el 24:6 sentencia: “Porque con ingenio harás la guerra, y en la multitud de consejeros está la victoria”. Este libro de la Biblia fue escrito hace casi tres mil años, pero contiene principios aplicables en todos los tiempos.
Le dije a mi interlocutor circunstancial que me atrevería a agregar a estos versos la frase “buenos consejeros”, pero me sorprendió con su respuesta al decirme que así estaba bien, porque en la época en que se escribieron el rey tenía que estar rodeado de los mejores.
Me confirmó también lo que se suele escuchar por ahí; que Marito –en realidad– está rodeado de “asesores” que no hacen otra cosa que tratar de “congraciarse” con él. No le hablan sobre la realidad nacional y siempre buscan justificar lo que está mal y hay que corregir o prevenir. Creo que el Presidente necesita urgentemente gente que le diga la verdad sin temor. Él debe entender que no tiene que escuchar siempre lo agradable. También necesita enterarse de las cosas negativas que requieren de soluciones, algunas hace décadas.
Me han alertado que el tiempo que nos queda para el gran desafío del 2023 en Itaipú, con el fin de prepararnos medianamente para enfrentarlo con cierto éxito, está bastante acotado, porque ya en el 2020 tendríamos que tener internamente los borradores listos para plantear a nuestro “gran socio” Brasil entre el 2021 y 2022.
Yo esperaría que alguien se “apiade”, primero del país, y también del Presidente, de forma que le ayude a ir tomando las mejores decisiones en estos cuatro años de gobierno que le quedan y a ser realmente consciente de que en sus manos está un tema que puede definir el futuro de millones de paraguayos.