Todos contra el chipa guasu

SALAMANCA, España. Subió a su corcel ayudada por sus escuderos, bajó la visera del yelmo para protegerse los ojos, apoyó la lanza contra el ristre y cargó, con toda la fuerza que puede dar la furia, contra los enemigos del chipa guasu que tenía enfrente. Los derrotó a todos en el campo de batalla y regresó triunfante para recibir su merecida medalla de manos del jefe de cultura del Congreso Nacional.

Esta es una dramatización, ligeramente superficial, de la lucha que desarrolló la exvedette argentina Pamela David para defender el origen nacional del chipa guasu que, ignorantes de nosotros, no sabíamos que corría peligro. La poníamos en la mesa, caliente, aromática, sabrosa y nos la comíamos sin poner reparos, ignorando que algún tipo de amenaza se cernía sobre él. ¿Es que alguien reclamaba su paternidad? ¿Tal vez la comunidad coreana? ¿Las colonias del Chaco? ¿Los descendientes de aquellos anarquistas australianos que fundaron Nueva Londres? Cada sorpresa se lleva uno en esta vida. Por suerte hay gente valerosa y despierta dispuesta siempre a jugarse en la defensa de nuestra cultura.

La medalla a Pamela David le fue entregada en el Salón Comuneros de la Cámara de Diputados y hasta ahora, a pesar de los desmentidos, los reconocimientos y los golpes en el pecho de tantos pecadores, no se ha aclarado oficialmente si dicho organismo gubernamental tuvo algo que ver o no en ese nuevo desaguisado que lo tuvo como protagonista, sumando nuevos puntos a los ya acumulados anteriormente.

La anécdota me recuerda un “sketch” de Les Luthiers que recrea un boletín radial en el que el gobierno da a conocer la composición de su nuevo gabinete: “Ministro de Exteriores: general de brigada fulano de tal; Ministro del Interior: general mengano; Ministro de Agricultura: general de división merengano; Ministro de Economía: general fulano; Ministro de Marina: contralmirante tal. Ministro de Cultura: sargento segundo Ambrosio Chiclana. Ahora acabo de descubrir que Les Luthiers no son tan imaginativos como yo pensaba. En el país tenemos también nuestro Ambrosio Chiclana fungiendo de director de cultura nada más y nada menos que de la Cámara Baja del Poder Legislativo. Solo que en este caso se llama Enrique Castro.

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¿Qué méritos habrá hecho esta persona para lograr tal puesto? Desde los dieciocho años vengo trabajando en el campo de la cultura; es decir, desde hace más, muchísimo más, de cincuenta años. Puedo ufanarme de saber quién es quién en esta actividad. Nunca he escuchado a nadie llamado así, y sobre todo que haya logrado los méritos necesarios para llenar tal cargo. Quizá tendría que averiguarlo en el área gastronómica, ya que, aparentemente, es experto en el chipa guasu. No presumo de ser un gran cocinero pero reconozco que me sale bastante bien, guiado por el libro canónico de nuestra cocina, “Tembi’u Paraguay” de la recordada Chichita Velilla. ¿Será que puedo aspirar a una medalla de la “Honorable” Cámara de Diputados? Lo de honorable va entre comillas porque no estoy seguro que siga en vigencia.

Cuando adolescente tenía un amigo que se pasaba haciendo trastadas. Y cada vez que era descubierto y reprendido exclamaba: “Qué le hace una mancha más al tigre”. Pues así está nuestra “honorable” Cámara. Con esto de la medalla a exvedettes argentinas ha conquistado una nueva mácula. Pero hay que comedirse porque de seguir a este ritmo pronto no habrá tigre suficiente para tanta mancha.

jesus.ruiznestosa@gmail.com

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