Abigeato

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El abigeato es un flagelo que desvela a los pequeños y grandes ganaderos de la zona de Arroyos y Esteros, Juan de Mena, Emboscada, Tobatí, entre otros, del departamento de Cordillera y de otros puntos del país. No debe ser nada fácil aceptar que el fruto de tu trabajo, inversión y sacrificio desaparezca en una noche.

La impotencia se apodera de las víctimas de los cuatreros porque saben que es difícil (para no decir imposible) recuperar los animales robados y porque los pocos abigeos detenidos en alguna intervención policial en muy poco tiempo recuperan su libertad. Ante tanta benevolencia de la Policía Nacional, fiscales y jueces, amparados además en el temor que infunden en los vecinos por las amenazas constantes, operan con total impunidad.

El abigeato afecta a grandes, medianos y pequeños ganaderos. Muchos no denuncian por temor porque están destrotegidos, mientras otros porque no confían en la policía, fiscales y jueces.

En Arroyos y Esteros el año pasado fueron robados más de 200 animales, entre caballos y vacunos (incluyendo bueyes), según datos. Ni el 10 por ciento fue recuperado.

La víctimas dicen que dos bandas de cuatreros operan en el lugar utilizando conocidos caminos como el de 19 kilómetros que conduce a la localidad de Juan de Mena y es paralelo a la Ruta 3 Gral. Elizardo Aquino. El producto supuestamente se vende en 1º de Marzo.

Otro grupo atraviesa propiedades privadas cortando alambradas y utilizan la Ruta III para llevar la carne con destino desconocido.

Algunos ganaderos afirmaron que hay dos clases de cuatreros: el poderoso organizado que opera con vehículos “ante la vista gorda de las autoridades” y el delincuente común que faena los animales en los alrededores de los tajamares y traslada la carne a puestos de venta de la zona. Aseguran que las autoridades policiales y fiscales, además de las comunales, manejan estas informaciones, pero que prefieren quedarse de brazos cruzados.

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