Alianza público-privada

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La República del Paraguay necesita invertir miles de millones de dólares en infraestructura –rutas y caminos de todo tiempo, puertos y aeropuertos, energía, puentes, viviendas, alcantarillado y tratamiento de agua–, temas de protección al medio ambiente, migraciones, aduanas, etc., etc. y etc.

Pero, el Estado paraguayo no tiene, ni va a tener, el dinero necesario... El mismo Presupuesto General privilegia los gastos rígidos, dejando de lado las inversiones, y así nos va... Tenemos un país en donde llueve y nos inundamos, no llueve y tenemos sequía –¡a pesar de ser uno de los países con más recursos hídricos del mundo!–, no tenemos tratamiento de agua ni alcantarillado, el lago Ypacaraí, ríos y arroyos están contaminados, por la irresponsabilidad y desidia criminal de los sectores privados y públicos; no hemos sido capaces de construir redes de transporte y distribución de energía, permitiendo que terceros países utilicen casi gratuitamente nuestra energía, la que podía haber cambiado nuestras vidas. Esto no puede continuar así... Debemos, en primer lugar, mejorar drásticamente la calidad del gasto público, y en segundo lugar, atraer y tratar de mantener inversiones extranjeras directas. Sin estos dos puntos, Paraguay seguirá siendo un país que no aprovechará su potencial y sus activos estratégicos, relegándonos a un plano de dependencia que de ninguna de las maneras merecemos. El Gobierno puede endeudarse, hasta cierto punto, para inversiones, y lo ha hecho en forma muy conservadora en los últimos años, siempre con el riesgo de la mala calidad de ejecución de proyectos o la posible corrupción en algunos de ellos, con el riesgo de incrementar la deuda nacional sin resultados totalmente favorables.

Sin embargo, hay muchísimo capital en el mundo que está disponible y podría interesarse en nuestro país, por su ubicación geográfica, por los activos estratégicos disponibles (agua, tierras para producir alimentos, energía limpia, dividendo demográfico, etc.), capital que podría llegar para inversiones privadas y también para inversiones en empresas públicas. En lo que se refiere a inversiones privadas en empresas públicas, existen varios modelos de asociación que pueden ser negociados y aplicados; por esto es importante la ley de APP, para que vengan los interesados, hagan propuestas competitivas y que el Estado paraguayo apruebe la mejor y más conveniente a los intereses nacionales. Ahora, nadie serio vendrá para invertir en el país si no hay reglas claras, seguridad jurídica y leyes concretas que garanticen que se cumplirán los acuerdos o contratos realizados. El capital necesita tener alguna rentabilidad que defina el venir y quedarse en el Paraguay o ir y quedarse en otros países. Nadie viene o vendrá gratis, hay que negociar y negociar bien, con sentido patriótico y respetando las leyes vigentes, pero no podemos seguir demorando o postergando la inversión pública o privada en infraestructura, afectando la calidad de vida y competitividad país, o depender del poco dinero que tenemos disponible o de donaciones de terceros.

(*) Presidente de la Cámara de Anunciantes del Paraguay.