Buen pastor y buenas ovejas

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Jn 10,11-18.- Celebramos hoy el domingo del “Buen Pastor”, el Día del Obispo y la “Jornada de oración por las vocaciones religiosas y sacerdotales”. Asimismo, el movido día de elecciones presidenciales.

Jesús nos cuenta la parábola del buen pastor, indicando sus principales características: da la vida por sus ovejas, las protege de los ataques de los lobos y las conoce por su nombre. Es decir, manifiesta las actitudes que debe tener todo líder, sea religioso, político o militar.

En primer lugar, estos deben ser los rasgos de un líder que está dispuesto a posponerse a sí mismo y a sus intereses, para que los miembros de su comunidad crezcan con criterios humanos y éticos.

Este líder-pastor busca su fuerza en Dios y trata todos los días de oír su voz, para practicarla de modo cada vez más fiel.

Justamente por poner su esperanza en el Señor tiene robustez para enfrentar los “lobos” que atacan al redil. Los “lobos” son sumamente avivados, es más, son mutantes, pues, aunque manejen proyectos diabólicos, saben presentarse como ángeles de luz. Solamente el líder-pastor que anda en la claridad del Espíritu está apto para identificarlos y vencerlos.

El líder-pastor conoce a sus ovejas justamente por estar cerca de ellas, tratarlas con humildad, tener tiempo para escuchar sus justos reclamos y ayudarlas a crecer.

Insistimos en que este liderazgo y pastoreo no es solamente de índole religiosa, pues toca a todas las personas que tienen autoridad en la sociedad: directores, ministros, maestros, presidentes, jefes y coordinadores. Todos deben mirar al ejemplo de Jesús, el Buen Pastor, y encarnar sus ejemplos, no actuando jamás como vulgar asalariado, interesado en coimas y jugosas “tragadas”. 

Pero no todo depende del líder-pastor, pues también está el comportamiento “de las ovejas”. El texto nos dice que ellas conocen a su pastor y escuchan su voz.

Debemos señalar uno de los mecanismos más raros del ser humano: si alguien, considerado como superior, hace alguna macana, el subalterno se juzga “autorizado” a hacer macanas peores. Entonces, para el pecado y para el error, supuestamente, vale el argumento: “Lo hago, pues fulano también lo hace”. Sin embargo, para el bien no pone el modelo, que es Cristo, para hacer lo que es moralmente correcto.

Especialmente hoy, recemos por nuestros obispos, que llevan una pesada responsabilidad; pidamos también que el Dueño de la mies envíe muchos religiosos y sacerdotes, que se entreguen a su rebaño con generosidad y coherencia de vida.

No olvidemos de rezar para que las nuevas autoridades sean líderes dignos, jamás corruptos y corruptores.

Paz y bien.

hnojoemar@gmail.com