27 de agosto de 2006 - 09:08
¿Cómo llegamos al supercolegio?
Este artículo tiene 19 años de antigüedad Mi amigo el duende verde sostiene que los latinoamericanos, como buenos tercermundistas, tenemos un gusto por lo desmesurado, lo vistoso, lo impactante. Endeudamos fácilmente a nuestros pueblos con obras monumentales, sean hidroeléctricas, polideportivos, hospitales o bancos centrales. Ahora, como educar es la consigna, la deuda del momento se contraerá para construir supercolegios, pagados a precio de oro, ya sea por ingenuo desconocimiento de las cotizaciones locales ajenas a las licitaciones públicas o por algún otro interés que al Gobierno nacional le convendría descubrir.