Si a este repaso le sumamos que Independiente sigue invicto e instaló la crisis en Luqueño, o que el Nacional de Almeida en estos momentos tendría que recurrir a un desempate contra General Díaz para evitar el descenso, caemos en la cuenta de un torneo durísimo e impredecible.
Cerro Porteño tuvo un sábado negro y fue víctima de un Sol de América dinámico en todas sus líneas, que supo instalar una gran diferencia de velocidad con los azulgranas, para terminar marcando diferencias con el glorioso debut del argentino Giménez.
Si el mejor jugador de Cerro fue Antony Silva, se puede dimensionar como anduvo el resto en el 0-3 en contra, con una defensa demasiado lenta, un medio campo sin frescura y un ataque light, que naufragó tras la desacertada expulsión de Velázquez, en un grave error arbitral que quedó minimizado por la desidia futbolística del equipo de Florentín.
Esta segunda derrota consecutiva que dejó la impresión que no se tiene tanto como parecía, más allá de las ausencias de Rodrigo Rojas, Pereira, Haedo y la llamativa demora para el estreno de Victorino, en un sector en el que el Ciclón necesita urgentemente seguridad.
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Guaraní y Olimpia nos entregaron un partidazo, en el que el Decano parecía ganarlo con diez hombres, en el que los aurinegros lo igualaron al final y casi lo dieron vuelta en un cierre espectacular que encontró a los franjeados metidos en su área.
Con solo dos cambios respecto al equipo de Repetto, el Olimpia de Mauro Caballero mostró hambre, comandado en ofensiva por un Roque Santa Cruz sabio y decisivo, y con varios problemas defensivos en un sector en el que la seguridad de Pellerano contrastó con los problemas del resto.
Otro punto alto fue el estreno de Rodrigo Burgos, brindando una energía más que necesaria ante el desgaste de Riveros y el mal momento de Richard Ortiz, evidenciado partido a partido.
Guaraní parecía tenerlo dominado con el manejo de Camacho y la velocidad de Gamarra, pero sus problemas defensivos y el quedo total tras la expulsión de Mouche, casi lo condenan a una derrota evitada por Nery Bareiro, mucho más eficiente en el área rival que en la propia.
Torneo durísimo e impredecible, con ya gran alarma para Nacional, que había dejado una muy buena imagen frente a Cerro Porteño, casi un espejismo para un equipo sin respuestas y que en este principio de temporada coquetea peligrosamente con el descenso.
federico.arias@abc.com.py