El negociado de las tierras

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La Cámara de Diputados sancionó en su sesión ordinaria del miércoles la expropiación de 925 hectáreas de tierra en la colonia Guahory. La propiedad abarca parte de los distritos de Tembiaporá y Raúl Arsenio Oviedo, departamento de Caaguazú. La expropiación se hace pese a que el gobierno adquirió 1.550 hectáreas sobre la ruta que une Yhú con Vaquería, en el mismo departamento para reubicar a las familias del lugar.

El conflicto por tierra en Guahory es otro más de los tantos azuzados por políticos inescrupulosos que constantemente deambulan por el campo alentando invasiones con la promesa de que se logrará expropiar. Es un sistema muy extendido en nuestro país para lograr algún rédito electoral. En esta colonia hasta se sumó la Iglesia, de la mano del obispo de Coronel Oviedo, Mons. Juan Bautista Gavilán, con sacerdotes que forman parte de su diócesis. 

Guahory nació como una colonización paraguaya. Durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, los campesinos que se instalaron en el lugar en reclamo de tierra recibieron sus parcelas. Se entregaron unas 2.000 hectáreas a unas 200 familias. Fueron asentadas y lo único que tenían que hacer -que siempre dicen que quieren hacer- es cultivar la tierra y producir. 

Sin embargo, menos de 10 años después, la mayoría abandonó el lugar vendiendo sus derecheras a brasileños y sus descendientes quienes viven en el lugar desde la década del 60. Ildo Gibert es uno de ellos. Durante una visita a la zona en octubre pasado nos relataba que su vecino, beneficiario de la reforma agraria, diariamente venía a su casa a ofrecerle su tierra. Un buen día, ya enojado, le dijo que si él no compraba iba a vender a otro. Entonces optó por adquirirla. Eran 10 hectáreas que lindan con su propiedad. Las tierras que él adquirió, casi bajo amenazas, forma parte del conjunto que los políticos y la Iglesia reclaman. Aseguran que pertenecen a los campesinos. Ahora ya tienen el visto bueno del Congreso. 

Si el presidente Horacio Cartes no veta la ley, todos los paraguayos tendremos que pagar por 925 hectáreas de tierra expropiada que seguramente se volverá a repartir a los supuestos campesinos sintierra. Estos, como es costumbre, amagarán asentarse en el lugar para, en pocos años, ponerla nuevamente a la venta e ir a formar parte de algún grupo que alentado por políticos invadirá alguna propiedad ajena. Expropiación no es sinónimo de regalo. Y así, ellos expropian, nosotros pagamos. 

En Guahory todo indica que los políticos decidieron que tierras invadir y comenzaron a buscar gente que quiera vivir algunos meses bajo carpa “en reclamo” de esas tierras. La versión que recogimos en la zona fue que todo comenzó cuando el siempre oportuno senador liberal Luis Wagner apareció por el lugar. A él se sumaron los senadores del Frente Guasú, con Fernando Lugo a la cabeza y este tuvo el apoyo de su amigo Mons. Gavilán. 

Es una historia que se repite cada cierto tiempo, casi siempre con los mismos actores que así demuestran su “afinidad con la causa de los más débiles”. Y seguirá así mientras la venta de derecheras no tenga un castigo ejemplar. El gobierno debe asegurar la entrega de título de propiedad, llevar un registro y buscar la forma de hacer que la persona que accedió a esa tierra nunca más tenga posibilidad de reclamar en ningún otro lugar. Va a ser la única forma de acabar con el negociado de las tierras en nuestro país.

nespinola@abc.com.py